













El cantante llenó la plaza de Fefiñáns e hizo bailar a todos los presentes en un concierto que dejó muy buen sabor de boca
06 ago 2023 . Actualizado a las 10:35 h.Hay artistas que salen al escenario y les cuesta conectar con el público. Y Fefiñáns y la Festa do Albariño no son una plaza sencilla, precisamente. Pero a Justin Quiles le pasó todo lo contrario. Es cierto que a buena parte de los presentes se los tenía ganados de antemano, los más jóvenes que se sabían todas y cada una de sus letras, pero también lo es que este americano residente en Puerto Rico consiguió hacer bailar a todos aquellos padres que habían acudido de acompañantes para velar por la seguridad de sus vástagos. Por conquistar, conquistó hasta a los que estaban de puertas afuera del recinto. Pero es que en la hora y media que duró su concierto no paró ni un segundo. Cantó, bailó y jaleó a los presentes para que levantaran sus manos o encendieran «las bombillas de sus móviles», según lo que tocara.
Justo media hora después de lo anunciado, Quiles salió a escena después de que sus dos acompañantes sobre el escenario hubieran ya caldeado el ambiente con el famoso Quédate de Quevedo. Lo hizo vistiendo unos vaqueros rotos, un camiseta blanca y una cazadora de cuero, de la que pronto se deshizo. «Empieza a hacer calor aquí eh?», aseguró. Y es cierto que pese a que hacía el fresco propio de una noche de verano en Arousa, en Fefiñáns sobraban las chaquetas. El artista lo dio todo y pronto pudo comprobar que tenía un público más que entregado, que coreaba perfectamente las letras de todos sus temas, entre ellos su famoso Jeans.
Sobre el escenario no había músicos. Solo un DJ y otro cantante, que se encargaba de hacer los coros y jalear al público. «Cambados, una bulla para Justin Quiles», gritaba de vez en cuando buscando aplausos y gritos para un artista que sudó la gota gorda mientras repasaba, uno por uno todos sus éxitos.« ¿A quién le ha dejado el novio o novia? ¿Quién se ha separado?», preguntó antes de dedicarle a todos ellos su famoso Colorín, Colorado.
En buena parte de sus temas estuvo acompañado de un impresionante grupo de baile, que demostró que eso de bailar reguetón es mucho más que simplemente mover las caderas. Y a todos ellos les siguió el ritmo Quiles, dejando claro que sus temas, además de saber cantarlos, también sabe bailarlos. Una enorme pantalla de colores, situada en la parte trasera del escenario, completaba la puesta en escena.
Quiles supo resumir la esencia del Albariño, «hay una fiesta loca, la gente está bebiendo hasta el amanecer», cantó. Fue solo unos minutos antes de que llegara el momento que muchos estaban esperando. Porque, aunque el artista cuenta con varios temas que ya se pueden calificar de grandes éxitos, su Loco sigue siendo, sin duda, de los favoritos del público. Ahí ya nadie se quedó quieto. Los más pequeños, cansados porque ya pasaba de la medianoche, despertaron de repente y se pusieron a bailar. Y ni siquiera sus padres se resistieron al «yo soy loco porque lo mueva así...». Fue el final. El artista se retiró del escenario entre los aplausos de un público que se fue a casa contento. Justin Quiles se había ganado de sobra su bulla.