La corporación de Cambados debatirá este jueves cómo abordar la compra del asilo

Bea Costa
b. costa CAMBADOS / LA VOZ

CAMBADOS

MONICA IRAGO

El alcalde Samuel Lago se reúne hoy con un representante de las Hermanitas de los Desamparados en busca de soluciones

26 sep 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

El PP ya lo había anunciado. En el pleno ordinario de este jueves presentará una moción sobre la situación que plantea la venta del asilo con el fin de acordar que el Concello de Cambados negocie la compra del inmueble siempre y cuando no lleguen a buen puerto las gestiones para garantizar que la residencia de mayores seguirá funcionando como tal y bajo la gestión de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. La prioridad para el PP es que no caiga en manos privadas, y de adquirirse finalmente para el patrimonio municipal, los populares instan al Concello a abrir vías de colaboración con la Xunta —competente en la materia— y con otras administraciones «para que este inmoble manteña o seu uso como asilo e espazo de prestacións sociais», según consta en la moción.

Seguro que el asunto dará que hablar dado el diferente criterio que mantienen el gobierno y la oposición en este asunto y el debate previo desarrollado a través de los medios de comunicación la pasada semana. El PSOE y Somos ya se posicionaron para decir que el Concello carece de capacidad económica para comprar el pazo de Montesacro y alegan, además, que con esta adquisición no se garantizaría la continuidad de la residencia de ancianos, dado que el Concello no tiene competencias para gestionar un servicio de estas características. Insisten en que debe ser la Xunta la que aporte soluciones, pero el gobierno va a explorar otras vías.

El alcalde Samuel Lago tiene previsto hoy reunirse con un representante de la orden religiosa, a quien le pedirá que se suspenda temporalmente la venta del asilo a la espera de la búsqueda de una salida más ventajosa para los usuarios de este servicio. Por su parte, desde la congregación, tras explicar que sacan a la venta el inmueble por motivos económicos, anuncian que a la hora de vender darán prioridad a un operador que mantenga la función social de estas instalaciones.

Este es el escenario de una cuestión que preocupa a los cambadeses pues el cierre del asilo afecta a casi setenta residentes y a 22 trabajadores. Prueba del malestar que ha generado esta noticia, es que la semana pasada aparecieron una pancarta y carteles distribuidos por el pueblo criticando la operación bajo el eslogan «o asilo é do pobo».