La unidad de drogas de Ribeira lleva desde el 2005 esperando por un nuevo edificio

BARBANZA

10 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La historia de las nuevas instalaciones que se iban a construir para el servicio de atención a los drogodependientes de Ribeira tiene miga. Desde principios del siglo XXI, se empezó a hablar de que el edificio en el que estaba la unidad de ayuda a drogodependientes, la UAD, se quedaba obsoleto y había que construir otro. Así, en el año 2005, se firmó un convenio entre la Consellería de Sanidade y el alcalde de Ribeira, José Luis Torres Colomer, para que esta iniciativa se hiciese realidad. Luego, el bipartito comenzó a gobernar y decidió que, en lugar de un inmueble para esta unidad, se iba a hacer un centro de salud mental que la incluyese. El caso es que han pasado cuatro años y poco o nada se sabe de este proyecto asistencial.

Fue el 13 de junio del 2005 cuando, después de haber corrido ya ríos de tinta sobre las nuevas instalaciones, el regidor ribeirense y el entonces conselleiro de Sanidade, José Manuel González Álvarez, plasmaron su firma en un convenio mediante el que la Xunta se comprometía a invertir 700.000 euros en el proyecto. Incluso se habían elegido los terrenos: una parcela municipal ubicada a tiro de piedra del parque de bomberos, en Xarás. Igualmente, se hablaba de que, en el 2006, ese centro abriría sus puertas.

Nada más lejos de la realidad. Con la socialista María José Rubio ya al frente de Sanidade, las primeras noticias sobre el proyecto que llegaron a Ribeira fueron buenas. Apoyaba y aplaudía la iniciativa de la nueva UAD. De hecho, se quiso mejorar el proyecto y se decidió que iba a instalarse en una parcela cercana al hospital, y que, en realidad, iba a ser un centro de salud mental para toda la comarca.

Férreo silencio

Se habló también de la redacción de un proyecto. Se dieron plazos para las obras. Se explicó qué tipo de servicios incluiría... Todo ello hasta finales del 2007, cuando las informaciones sobre ese complejo para atender a personas con enfermedades mentales empezaron a escasear sin que, por supuesto, se colocase ni siquiera la primera piedra. El PP empezó entonces a atizar duro a la consellería por retrasar esta actuación.

Así hasta la actualidad, cuando sigue resultando difícil averiguar en qué cajón se quedó estancado el proyecto para que el servicio de atención a los drogodependientes cuente con unas instalaciones idóneas. Si se pregunta a la directora del hospital, el diseño del edificio y el plan para realizar las obras está ya listo. Pero si quien habla es el coordinador de la UAD, Jesús Cartelle, o el propio alcalde, José Luis Torres, la versión es bien distinta: ambos creen que no hay proyecto o que, si lo hicieron, no contaron ni con el Concello ni con la propia UAD de la ciudad. Por tanto, sobre todo desde el Ayuntamiento, se dan por perdidos los últimos cuatro años.