Un potencial desaprovechado


Más allá de sus playas, diversas, extensas y acogedoras, la comarca posee otros grandes potenciales que, sin embargo, están desaprovechados. Uno de ellos son las rutas de senderismo que, como dicen quienes conocen bien los recorridos y quienes acostumbran a practicar esta actividad, están olvidadas.

Durante el pasado mandato, en Ribeira surgió, de la mano del exconcejal de Deportes, un proyecto para crear media docena de rutas, con trayectos que discurrirían por todas las parroquias. La iniciativa tenía otro aliciente añadido: que cada una de ellas estuviera apadrinada por una entidad o colectivo, de forma que ellos velasen por su mantenimiento y conservación.

La falta de civismo de algunos hace necesario que a alguien le toque la ingrata tarea de hacer de vigilante. Está claro que siempre aparece una mano destructora, lo que obliga a tener, en contrapartida, manos constructoras.

El caso es que en Ribeira solo acabaron señalizándose un par de rutas y parece que ese proyecto, que implicaba a los vecinos en la conservación de lo propio y que constituía un incentivo para la atracción de visitantes, no continuará adelante.

También la mancomunidad Arousa Norte llegó a tener rutas federadas, pero la falta de mantenimiento motivó que la Federación Gallega de Montañismo retirara la homologación.

Existen otros ejemplos en la comarca de recorridos que tienen un gran tirón entre los amantes del senderismo y que podrían ejercer mayor capacidad de atracción si se potenciasen adecuadamente, se velase por la limpieza y mantenimiento de las rutas y dispusieran de una correcta señalización.

El modelo de turismo tiene en la actualidad muchas variantes. Ya no todos van buscando sol y playa o, al menos, cada vez son más los que persiguen otro tipo de cosas. El turismo de naturaleza está en pleno auge y gana adeptos. Lo afirman quienes lo practican y quienes están en contacto con grupos que realizan actividades de este tipo.

Ahora que la comarca quiere sacar partido económico del turismo, no basta con ensalzar sus bellezas en ferias y citas similares. Hay que ofertar actividades, porque muchos de quienes acuden a un lugar para disfrutar de su tiempo libre, ya sea una semana o dos días, no se conforman con tumbarse al sol. Persiguen algo más y, por ahora, en el área barbanzana las alternativas escasean. Existe, eso sí, un gran potencial, pero parece que nadie se anima a explotarlo. No necesariamente tienen que ser los ayuntamientos, porque los entes locales no tienen que ser los padres de todo. Las posibilidades están abiertas para los que quieran aprovecharlas e, incluso, rentabilizarlas.

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