Javier Marcos Barreiro, comandante del EVA-10: «Lo mejor de este destino es que cada día de trabajo es diferente al anterior»

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Javier Marcos asumió a principios de este año el mando de la base instalada en el monte Iroite
Javier Marcos asumió a principios de este año el mando de la base instalada en el monte Iroite CARMELA QUEIJEIRO

Desde enero está al frente del Escuadrón de Vigilancia Aérea de monte Iroite

18 jun 2024 . Actualizado a las 10:40 h.

Al terminar la selectividad y con solo 18 años, Javier Marcos Barreiro (León, 1985) ya se quiso meter de lleno en el Ejército del Aire y del Espacio (EA). Empezó como soldado conductor en el cuartel general de Madrid, pero quería seguir escalando y, tras superar las oposiciones en el 2006, ingresó en la academia de oficiales de San Javier. Cinco años después salía de allí como teniente y su primer destino fue como controlador aéreo en la base de Torrejón, para en el 2016 entrar como docente en la Academia Básica del Aire y del Espacio (ABA) de León. Desde enero de este año es el nuevo jefe del Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA-10) del monte Iroite.

—¿Cómo han sido estos primeros meses al frente del EVA-10?

—La verdad es que me he adaptado muy rápido. Me siento útil aportando mi granito de arena a este equipo de trabajo. Aquí hay personal muy competente, y también hay muy bien ambiente de trabajo, que trato de mantener para que todos rindan más y den lo mejor de sí mismos.

—¿Cómo es el día a día?

—Lo mejor de este destino es que cada día de trabajo es diferente al anterior. Tenemos que atender escritos que nos llegan de nuestros mandos, y recibimos las novedades que haya habido en el funcionamiento del radar y de los equipos de comunicaciones, y los problemas que puedan surgir los atendemos a la mayor brevedad posible. Todo el personal técnico de mantenimiento está continuamente formándose para mejorar en sus cometidos. También debe ser evaluado periódicamente para mantener su aptitud.

—¿La base de Iroite es como una pequeña ciudad?

—Sí, el EVA-10 cuenta con un montón de infraestructura, como una sección de sanidad completamente equipada dirigida por oficiales enfermeros, un pabellón polideportivo, un gimnasio, un taller de mantenimiento de automóviles, un comedor con cocina propia, una capilla, una cafetería, una sala de lactancia, múltiples habitaciones y oficinas, e incluso una galería de tiro, que aparte de usarla nosotros la cedemos algunos días a la Guardia Civil de la zona para su entrenamiento. Aquí trabajan unas 60 personas, la inmensa mayoría militares. Mi labor como jefe de unidad es impulsar los nuevos proyectos, velar por el cumplimiento de todos los trámites administrativos y técnicos y, sobre todo, cuidar y motivar al personal atendiendo y escuchando sus necesidades, puesto que es la pieza más valiosa y delicada.

—¿Como ha evolucionado el trabajo del EVA-10 con las nuevas tecnologías?

—Tanto en las redes de comunicaciones e informática, como en el propio radar, todo el Sistema de Vigilancia y Control Aéreo (Svica) está inmerso en un proceso de modernización. Y aparte, existe un modelo en el Ejército del Aire llamado Bacsi que promueve que estos adelantos en el trabajo se inicien desde abajo hacia arriba, en lugar de al revés. Las nuevas generaciones tienen un talento muy alto en las nuevas tecnologías que no se puede desperdiciar. Me siento afortunado de contar aquí con varias personas muy buenas en este ámbito.

—¿Cómo está el espacio aéreo de Barbanza?

—En general es un espacio aéreo bastante tranquilo y poco congestionado de tráfico. La ubicación alta del monte Iroite hace que no haya interferencias en la recepción de datos del radar y que por tanto cumpla su función con la máxima operatividad posible. Pienso que el traslado de algunos vuelos de Peinador a otros aeropuertos no ha sido notable en el tráfico aéreo por la comarca de Barbanza.

—¿Cómo se reaccionaría ante una situación peligrosa?

— Tenemos un plan de autoprotección, que se basa en la normativa de ámbito superior, para poner en marcha los procedimientos ante diversas emergencias. Además, hacemos simulacros para que nuestro personal tenga claro cuáles serían sus funciones en una de estas situaciones, que esperemos que no ocurran.

«Yo creo que todos los militares debemos ir de misión internacional, aunque solo sea una vez en la vida»

Antes de tomar los mandos del EVA-10 el comandante Javier Marcos Barreiro participó en una misión internacional en Somalia, una experiencia que valora muy positivamente y que n.

—¿Qué fue lo que más le impactó de aquel país?

—Pues a pesar de que fui forzoso a Somalia, iba con mucha ilusión. Yo creo que todos los militares debemos ir de misión internacional, aunque solo sea una vez en la vida. Bien es cierto que cuando me dieron el mando del EVA-10 ya tuve ganas de volver, por la responsabilidad del cargo de ser jefe de unidad, y también por ver a la familia, a la que se la acaba echando muchísimo de menos. Afortunadamente, me relevaron dos meses antes de lo previsto pasando y estuve seis meses. Lo que más destaco en Mogadiscio es la cantidad inmensa de gente interesante que conocí de diferentes países colaboradores, como EE. UU., Reino Unido y Turquía, de los que guardo relación con algunos de ellos.

—¿Cuál era su trabajo en Somalia?

—Allí estaba en un puesto de inteligencia. Mi trabajo era conseguir información de diversas fuentes para proteger al personal militar de la UE que estaba allí destacado de posibles ataques, principalmente terroristas. Las reuniones con nuestros socios bilaterales ayudaban a conseguirla. Ser amigable en este entorno era fundamental para ser eficaz en el puesto de trabajo.

—Tras esa experiencia y ya incorporado en Iroite, ¿qué retos se marca?

—Me gustaría conseguir más personal en las áreas más afectadas, dar más visibilidad al EVA-10

dentro y fuera del Ejército de Aire, modernizar la infraestructura de la unidad, así como la modernización del radar y los equipos de comunicaciones, pero sobre todo conseguir que el personal siga contento y motivado, y si puede ser más, mucho mejor. Esto último requiere sobre todo de imaginación, paciencia y creatividad.