La verdad sobre Groenlandia: nunca fue una tierra verde

La isla pierde hielo siete veces más rápido que en la década de 1990. A finales de siglo la vegetación podría ocupar una extensión del tamaño de Suecia

Pueblo de Tasiilaq, en Groenlandia
Pueblo de Tasiilaq, en Groenlandia

A los negacionistas del cambio climático les encanta contar la historia de Erik el Rojo, un vikingo exiliado de Noruega que cuando se echó a la mar en el siglo X descubrió una tierra verde que bautizó como Greenland o Groenlandia. Para los escépticos, esta etapa de la isla demuestra que la temperatura fue más alta que la de hoy y que el clima actúa como un sistema en constante cambio. La verdad es otra.

Por entonces, el mundo atravesaba un período conocido como Óptimo Medieval. Durante cuatro siglos el Atlántico norte tuvo un clima cálido. Pero incluso así, la vegetación en Groenlandia ocupaba únicamente el quince por ciento de toda la superficie. El resto estaba congelado.

En realidad, Erik el Rojo podría ser calificado como el primer publicista de la historia porque lo que de verdad hizo fue tratar de vender lo mejor posible su hallazgo. Pensó que ese nombre tan atractivo sería un reclamo y que todo el mundo estaría deseando vivir en ese lugar que él había encontrado, sobre todo los vecinos de la fría Islandia o Iceland (tierra de hielo).El asentamiento vikingo en la isla apenas superó los 5.000 habitantes en su máximo apogeo y empezó su declive a finales del siglo XIII. El colapso, como ocurrió en la Isla de Pascua, se produjo por varios motivos.

 

Una de las causas fue el progresivo deterioro de los cultivos, prueba de la hostilidad de las condiciones. También la deforestación del terreno que llevaron a cabo los nórdicos. Además, los historiadores apuntan a una causa relacionada con el clima. En el siglo XIV comenzó la Pequeña Edad de Hielo. Las condiciones se volvieron demasiados extremas y acabaron emigrando. En resumen, Groenlandia nunca fue tan verde como algunos quieren hacer creer, pero un día sí que podría llegar a serlo.

El pasado verano registró una pérdida súbita de hielo sin precedentes. En un solo día se derritieron 12.500 millones de toneladas de agua que fueron a parar al Atlántico norte, contribuyendo al aumento del nivel del mar. No fue ni mucho menos un caso aislado, sino el síntoma de una tendencia clara que se viene registrando en los últimos años. Un artículo publicado en la revista Nature acaba de señalar que actualmente la isla danesa pierde hielo siete veces más rápido que en la década de 1990.

Científicos de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, señalan que, al rimo actual, a finales de siglo una extensión del tamaño de Suecia será verde en Groenlandia. Un clima más cálido permitirá el crecimiento de la mayoría de las 44 especies relevantes de árboles y arbustos norteamericanos y europeos como el abeto blanco y el pino.

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