Volvió ayer el físico (profesor y jefe de Departamento de la Universidade de Santiago) y divulgador científico ( Conciencia , Ciencianosa , Cifras e Letras , este mismo periódico) Jorge Mira al instituto Alfredo Brañas, del que salió, con un expediente inmaculado, en 1986. Lo invitó uno de sus profesores de entonces, José María de la Viña , que sigue adelante en su empeño por inocular la física y la química -la ciencia en general, el análisis crítico en particular- en los corazones jóvenes.
Por eso lo invitó ayer. Tituló su discurso Nos bordes da física . Le escucharon alumnos de tercero y cuarto de ESO, de primero y segundo de Bachillerato. «Tratei de instar aos mozos a exercitar o espíritu crítico, de que sometan calquera cousa que vexan ao raciocinio científico», dice. Y dicho así, quién se opone. Puso ejemplos de aspectos de la vida diaria que, en el saber popular, parecen poco susceptibles de ser abordados científicamente, pero lo son. Detrás de cada aspecto rutinario, en fin, hay una ley, una fórmula, un número. El caso es descubrirlo. Jorge, fiel a su estilo, aprovechó imágenes sugerentes, como la de la modelo brasileña Gisele Bündchen , que también destaca en lo físico, para acompañar sus explicaciones. Ostras. Si a otros nos lo hubiesen contado así, a lo mejor habríamos obviado las humanidades. Pero la verdad que es que los uvesucero de la velocidad tampoco nos molaba en exceso. La velocidad a secas, en las Derbi FD de los tiempos del instituto, eso ya era otra cosa. Pura química interior, el túnel de viento acelerando por las corredoiras.
Pero no dejemos que la melancolía, tan traicionera como las homéricas sirenas de Ulises , nos capture. Dejamos al de Baio y nos vamos a Ponteceso (ahora que lo pienso, el de Baio también ha salido lo suyo en Ponteceso). Nos vamos hasta allá por pies. Por los pies. Para dar la bienvenida al mundo comercial a una nueva zapatería, denominada Pés na area . El dueño, Francisco Cotelo Varela , le puso este nombre por la sensación que produce meter las plantas pies en la ídem. Todos lo sabemos, pero conviene ir mirando al suelo. Francisco, empresario de las pescaderías, se arriesga en un nuevo negocio, en un local situado en la avenida de Bergantiños. Abierto desde el fin de semana, con calzado para hombre, clásico, y para la mujer, de todo tipo, además de una gama juvenil. « Pés na area nace coa obriga de poñer saúde e beleza nos seus pés», se leía en la elaborada tarjeta de presentación, a modo de librillo. La decoración invita a la pausa, al relax. Hay marcas llamativas y de calidad, como la novedosa colección de los diseñadores sevillanos Victorio & Luccino , única en Galicia. En fin, detalles. Una tienda distinta que se une a otras distintas en todos los ramos comerciales de la zona: la hostelería, los deportes, los concesionarios de los automóviles... Ganarán los empresarios, puede ser, depende, pero los que sin duda ganan con estas innovaciones son los clientes de la Costa da Morte o los que vengan de fuera.
Son muchos los que vienen a la Costa da Morte caminando desde Francia. Los peregrinos, naturalmente, los que acaban su ruta en Fisterra o Muxía tras un mes de pasos guiados. No ha sido este el caso de los más de 40 expedicionarios de Cabana que han pasado unos días en Treize-Septiers, bucólico municipio de La Vendée, en Francia. Ellos lo han hecho en autobús, y particularmente rápido, todo hay que decirlo. Se fueron el jueves y volvieron el lunes, en ambos casos por la tarde. Al frente, el alcalde, José Muíño , acompañado del regidor coristanqués Antonio Pensado , ya con cierta experiencia internacional por la misma región, que empezó en el hermanamiento con Le Guyonnière (y continúa con los frecuentes viajes de Fonteboa). El mapa comarcal, lo vemos, se va plagando de puntos simétricos en la geografía gala. L'Isle Jourdain con Carballo, Le Havre con Corcubión, Plogoff que iba a estarlo con Fisterra o Point Croix con Malpica. Estos dos siguen pendientes en el limbo de los hermanamientos, que no se sabe muy bien por dónde caen. También Neria organizó en su día algo parecido con el Finistère bretón, que repetiría a su modo, más tarde y por cuestiones de formación medioambiental, Camariñas. El único que se sale un poco de esta línea de la amistad con Francia, en la que por supuesto hay que añadir el viaje del Seminario de Estudos Comarcais a los hitos megalíticos de la Bretaña, es Cerceda. Desconocemos en qué quedó aquella unión con los portugueses de Trofa o con los madrileños de Cerceda-El Boalo. Y en Fisterra quieren mantener los existentes con Llavaneres.
Nos hemos dispersado. Hablábamos de Cabana, del viaje que ya se ha acabado, del recuerdo que queda de la feria del turismo y la gastronomía que disfrutaron los viajeros, de las conversaciones, las comidas, el francés...