La Costa da Morte muestra ejemplos de «empoderamento das comunidades»

CARBALLO

Universitarios de A Coruña visitaron la comarca y algunos de sus proyectos

16 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Como si fuese una excursión en cuanto a las vistas y el recorrido, pero con un fondo mucho más serio. La visita comandada, en colaboración con la entidad Neria, por Ricardo García Mira, profesor de Psicología Social y Ambiental en la Universidad de A Coruña, tenía como objetivo «conectar a teoría que os estudiantes aprenden nas clases coa praxe da vida real, que é onde realmente xorden as necesidades e os problemas», tal y como él mismo explicaba ayer. Casi medio centenar de estudiantes recorrieron algunos de los proyectos que la Costa da Morte ha puesto en marcha en el terreno de la psicopedagogía, la educación social o el turismo sustentable. El periplo comenzó en la sede de Íntegro (Nantón), donde los estudiantes fueron recibidos por el presidente del proyecto, Adolfo López Baña.

Los jóvenes, estudiantes en la facultad de Ciencias de Educación de A Coruña, se mostraron interesados por el proyecto cabanés, ya que «lonxe de ser unha asociación para coidar a ninguén, é unha entidade coa súa propia filosofía, cun esquema teórico que concibe ao ser humano como integral, cos seus dereitos e capacidades». La palabra clave en esta visita resultó ser «empoderamento» (empowerment), haciendo referencia a la participación de las personas y las comunidades en los espacios de decisión, conscientes de sus derechos. En el caso de Íntegro, de lo que se trata es de que la diversidad funcional no sea un obstáculo para la inclusión e integración de las personas en todo tipo de actividades humanos. Es una ruptura profunda «con aqueles tempos que non quedan tan lonxe nos que as persoas que tiñan algún tipo de problema deste tipo, mesmo vivían nas cuadras».

Tras la visita a Nantón, la comitiva recaló en las Torres do Allo, donde les esperaban Ramón Vigo, presidente de Neria, y Xan García, secretario de esa misma entidad. Como suele ocurrir siempre en este tipo de visitas, la jornada transcurría «mal de tempo», así que el recorrido por el pazo museo fue breve. «A mí me encanta», decía una de las jóvenes. De hecho, se retrataban en las distintas dependencias. Muy pocos habían estado antes en la Costa da Morte y, algunos llegados desde Polonia, se ufanaban en diferenciar «pazo y castillo» y fotografiar cada rincón de las Torres.