16 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.
La pandemia ha obligado a los programadores a tirar de imaginación y a triplicar esfuerzos y medidas para cualquier actuación. La cultura, con un estricto protocolo, se ha reivindicado segura y ha tenido que recordar que, de ella, comen familias. Lo fácil hubiese sido no hacer nada, pero hay quien ha querido apoyarla. Y, sobre todo, confiar en el sentido común.