Trump desata la guerra comercial global y fija aranceles del 20 % a la Unión Europea

Ana Balseiro
Ana Balseiro REDACCIÓN / LA VOZ

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Acusa a los países de «timar» durante años a EE.UU. y les impone gravámenes «recíprocos»

03 abr 2025 . Actualizado a las 18:12 h.

Con el aliento contenido. Así esperaba el mundo el terremoto geopolítico que iba a desencadenar la declaración de guerra arancelaria global que Donald Trump escenificó desde la Rosaleda de la Casa Blanca. Después del cierre de Wall Street —en una semana marcada por fuertes altibajos en el parqué—, el presidente de Estados Unidos cumplió su amenaza de imponer aranceles «recíprocos» al resto del globo, con una tasa mínima del 10 %, que se eleva para los países que cree que más gravan a los productos norteamericanos, entre ellos, la Unión Europea, para cuyas ventas a EE.UU. ha fijado una tasa del 20 % (del 25 % en el caso de la automoción). «Este es uno de los días más importantes en la historia de EE.UU.: es nuestra declaración de independencia económica», afirmó.

El 2 de abril, bautizado por el republicano como el Día de la Liberación, pasará a la historia como el final del agravio al que —en palabras del presidente— ha estado sometido su país. Dibujó un escenario comercial en el que EE.UU. era la víctima, aseverando que había sido repetidamente «estafado» por el resto de naciones, a las que se refirió como «amigas, pero enemigas comerciales», que se habían «aprovechado» de los americanos, sin que los presidentes que le precedieron hicieran nada para impedirlo.

«Desde hace más de cincuenta años nos han timado. Los trabajadores estadounidenses se han quedado atrás mientras otras naciones se enriquecían a nuestra costa. Pero eso ya no va a volver a ocurrir porque vamos a instaurar aranceles recíprocos en todo el mundo: significa que lo que nos hagan a nosotros, se lo haremos a ellos. Ahora es nuestro turno de prosperar», espetó, haciendo caso omiso a los expertos que alertan de que dichas medidas se volverán en contra de la ciudadanía estadounidense, disparando la inflación.

Arropado ayer por trabajadores de los sectores industriales más golpeados por la crisis, como la automoción o el acero, Trump se mostró convencido de lo contrario, volviendo una y otra vez al mensaje de que sus medidas harán que «EE.UU. vuelva a ser grande otra vez», su lema electoral.

En cualquier caso, con su táctica habitual, pese a anunciar gravámenes «recíprocos» desde ya, habló de «generosidad», por lo que dulcificó su jarabe de palo: aplicarán penalizaciones a las exportaciones de otros países de la mitad de la cuantía que, según las estimaciones de Trump, le imponen a los productos estadounidenses:

Entre la incertidumbre y el miedo a una recesión

M. Sío Dopeso

Estados Unidos es el mayor importador del mundo y protagonista principal del flujo global de mercancías. Su gran volumen de compras al extranjero hace que su déficit comercial anual de bienes haya superado ya el billón de dólares (2024), con Canadá, China y México como grandes proveedores —suman más del 40 % de los bienes importados—, según la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio. Es contra estos países que desequilibran más la balanza contra los que el presidente Trump comenzó a lanzar la andanada de derechos de aduanas para hacer contrapeso. España no está en esa situación, porque registra más importaciones estadounidenses de lo que exporta a ese país; pero la Casa Blanca considera —sin argumento ni fundamento—, que el impuesto al valor añadido (el IVA) es un arancel, con lo que distorsiona todos los cálculos.

En todo caso, el muro arancelario anunciado por Trump en su toma de posesión el 20 de enero ha desequilibrado aún más la balanza. Por ahora el único arancel que ha entrado en vigor es el que grava con un 25 % los productos de acero y aluminio, vigente desde el 12 de marzo.

Pero según datos gubernamentales, el déficit comercial de EE.UU. aumentó en enero hasta alcanzar el récord de 131.400 millones de dólares (dato mensual), frente a los 98.100 millones. Es un aumento que los economistas atribuyen a las empresas estadounidenses que se han apresurado a acaparar bienes antes de la imposición de aranceles.

La incertidumbre crece en los mercados ante los pronósticos alarmantes de los analistas. Una guerra comercial desencadenada por la aplicación de un arancel del 25 % a todas las importaciones causará un impacto de 1,4 billones de dólares en la economía mundial, y aumentará drásticamente los precios en EE.UU. alertaron ayer economistas de la Universidad de Aston. En general, los economistas coinciden en afirmar que, dado que los derechos aduaneros elevan los precios de los productos importados y de los insumos de fabricación, pueden ralentizar la economía y llevar a una nueva recesión.