Numerosas pintadas afean el casco antiguo de Cee

M. L. / A. L. CARBALLO / LA VOZ

CEE

Incluye álbum con imágenes | El antiguo edificio del IDC, especialmente afectado

18 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Insultos, esvásticas, penes, promesas de amor, frases filosóficas o puros garabatos. La acción de los vándalos no entiende de límites y Cee es uno de los concellos que la está sufriendo particularmente, con numerosas pintadas que afean, sobre todo, las calles más antiguas.

En plena Rúa de Arriba, junto al Pazo do Cotón, una casa señorial del siglo XVIII, pueden leerse todo tipo de proclamas contra el sistema. Apenas unos metros más abajo, en dirección a la plaza de las palmeras, dos portones de garaje están también llenos de garabatos, y en el callejón entre la rúa Castiñeiros y Magdalena quedan pocos huecos ya por pintar. Aunque uno de los inmuebles más visitados por los gamberros es el antiguo edificio del que fue Instituto de Desarrollo Comunitario y guardería cerca del colegio Manuela Rial que sirve ahora como escenario de destrozos, botellón y grafitis. «El alcohol no soluciona los problemas, pero el agua tampoco», «Live fast, die young [vive deprisa, muere joven]» o insultos y palabras malsonantes de toda clase son algunas de las perlas que pueden leerse en las paredes de este y otros inmuebles de la localidad.

La alcaldesa, Margarita Lamela, aseguró en julio que últimamente estaban detectando un incremento de los actos vandálicos y que se enfrentaban a un «grupito» que se «dedica a hacer pintadas». Ayer comentó que desde el Concello han estado borrando «na zona do Pazo de Cotón e demais», sobre todo sobre piedra, pero «as propiedades privadas non podemos limpalas co líquido que temos porque salta a pintura. Falamos cos propietarios para dar unha solución», añadió la mandataria, indicando que Cee, en general, «está moi limpo».

Repuestas las piezas escultóricas y el arce que robaron el pasado mes de julio

No solo a grafitear se dedican los gamberros. En julio arrancaron el arce que la escritora Concha Blanco había plantado en la plaza que lleva su nombre, sustrajeron el maletín de bronce de la escultura que homenajea a los médicos rurales y cortaron con una radial el bastón de peregrino que estaba en la Alameda. El Concello ya ha repuesto todos los elementos, aunque el maletín ya no es de bronce, sino de piedra. Un vecino de A Ameixenda, José Antonio López Aboy, lo esculpió y donó al consistorio.