«Imos por eles», gritaron los autores del ataque a la Guardia Civil en la verbena de Muxía

Ingresan en prisión dos de los cinco detenidos que hirieron a tres agentes el sábado


carballo, cee / la voz

Lo que empezó como un episodio de presunta violencia machista en el seno de una familia de Muxía, protagonista de hechos similares con cierta asiduidad, transformó el sábado la verbena del Carmen de Moraime (Muxía) en un altercado multitudinario con tres guardias civiles heridos y cinco detenidos, dos de los cuales ingresaron ya en la cárcel después de declarar ayer en el juzgado de guardia de Corcubión.

Alberto R. V., un veinteañero de Muxía cuya actitud ya necesitó con anterioridad de varias intervenciones policiales por asuntos de violencia machista, estaba, según testigos presenciales, provocando alteraciones del orden cada vez más graves en la fiesta. Aseguran que, en medio de las amenazas a su expareja, esgrimió incluso una navaja, que le fue arrebatada por los allí presentes. Sin embargo, los intentos de apaciguamiento no fueron suficientes y se hizo necesaria la presencia de la Guardia Civil, que, sobre las 3.30 horas desplazó hasta el punto a cinco agentes de la unidad de seguridad ciudadana Usecic. Estos procedieron a la identificación del joven, que «comenzó a proferir insultos de todo tipo hacia la fuerza actuante, mientras se despojaba de sus prendas, llegando incluso a intentar huir del lugar de los hechos», según informan fuentes de la Guardia Civil.

Lejos de quedar la cosa ahí, animados por gente que gritaba «imos todos por eles», se formó un tumulto alrededor de los agentes que trataban de esposarlo y «numerosas personas se abalanzaron sobre los guardias civiles, agrediéndolos con patadas y empujones y amenazándolos». Entre ellos, y además con protagonismo activo, según los funcionarios, estaban el padre del detenido, Alberto R. M.; su hermano, Mario R. V., y un primo, Brian T. V., este último con antecedentes y que fue encarcelado recientemente por violencia machista. Incluso la supuesta víctima del acoso al que estaba siendo sometida participó, presuntamente, en el ataque contra los cinco guardias civiles. Tres agentes resultaron heridos y uno de ellos incluso tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de urgencia a consecuencia de unos cortes sufridos en la nariz.

De ahí que los equipos de la Policía Judicial de Carballo y de A Coruña abriesen unas diligencias en las que le tomaron declaración a numerosas personas, entre víctimas y testigos, y que se saldaron con la detención, el domingo, del padre, el hermano, el primo y la expareja del iniciador de los disturbios.

Ayer, todos ellos prestaron declaración en Corcubión y la jueza decretó el ingreso en la cárcel de Alberto R. V., y de su primo, Brian T. V. La expareja, aunque también estuvo a punto de acabar camino de prisión, finalmente solo tendrá que comparecer los días 1 y 15 de cada mes, y cuando la autoridad judicial se lo solicite, al igual que el padre y el hermano del principal implicado en el altercado.

Fuentes de las fuerzas de seguridad de la zona, aseguraban ayer que, al margen de la gravedad de los hechos, la implicación de estas personas en sucesos violentos y de alteración del orden no los pilla por sorpresa. No es la primera vez. Se les conoce bien en los ambientes policiales por actitudes similares.

Segundo altercado similar en la zona en tres meses

El ataque a los guardias civiles en Muxía llega solo tres meses después de que a finales de mayo otros dos agentes acabasen de baja debido a los puñetazos y patadas que recibieron cuando trataban de detener a un joven de Camariñas en las fiestas de la Virxe do Monte. Varias personas de su entorno se dedicaron a agredir a los uniformados mientras el implicado, acusado anteriormente de atacar el cuartel, escapaba.

Las verbenas cuentan con medios de aldea para miles de personas

j. v. lado

Las agresiones a la Guardia Civil evidencian la necesidad de reconducir el fenómeno

La agresión a la Guardia Civil en el Carmen de Moraime, con tres agentes heridos y dos muxiáns ya en prisión, sumada a la de abril en la Virxe do Monte de Camariñas, muestra la punta del iceberg de una realidad bastante más amplia y más cruda para la Costa da Morte: el fenómeno de las verbenas se ha ido de las manos en muchos aspectos y nada hace pensar que exista un convencimiento generalizado sobre la necesidad de reconducirlo.

En esta época del año se celebran prácticamente a diario fiestas, que han sustituido a las zonas de marcha nocturna. A muchas de ellas, asisten miles de personas y los medios para atenderlas, en cuanto a seguridad e higiene sobre todo, son los de una pequeña aldea, con una comisión desbordada y, salvo casos puntuales, con menos presencia policial que un partido del Bergantiños.

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