El derbi entre el Fabril y el Lugo dejó al filial coruñés pendiente de un último empujón hacia el regreso a Tercera. La supuesta fraternidad entre vecinos se quedó en el vestuario y tras su victoria el equipo entrenado por Fonsi Valverde acabó con casi la totalidad de las ilusiones coruñesas por arreglar en las últimas jornadas sus fiascos de toda la temporada. Un nuevo tropiezo el próximo fin de semana contra el Ciudad de Santiago supondría su adiós definitivo.
Los desaciertos marcaron un partido sin fútbol (especialmente durante la segunda parte) y donde los goles llegaron sin querer. Todos respondieron a clamorosas pifias defensivas, que en el caso del Fabril resultaron mortales de necesidad. Los jugadores de Tito Ramallo acusaron las sucesivas ventajas de su rival, que se convirtieron en pesadas losas en sus piernas y terminaron por hundirlos.
Noguerol abrió el encuentro con una preciosa vaselina. A los tres minutos aprovechó un desajuste defensivo, con Juanan y Granado fuera de sitio, para acomodarse el balón y elevarlo lejos del alcance de Manu. Poco después, el central empató tras una jugada de Iván Pérez por la izquierda que acabó en el pase de la muerte. Su forzado remate pasó bajo tres futbolistas lucenses antes de besar la red.
Mientras el duelo resultaba soporífero en el centro del campo, repleto de pérdidas de balón y cabezazos sin destino, chisporroteaba en las áreas. Losada y Rubén Durán, autor del remate final a la red que valió el segundo gol, retrataron a toda la defensa rival con dos paredes en las narices de los centrales. Pero en el último lance de la primera parte Iván Pérez volvió a aparecer para sacar un córner y que Seoane restableciese el empate.
Tras el descanso, Noguerol anotó el tercero y zanjó la discusión. El ourensano remachó solo un rechace de Manu. El filial solo volvió a acercarse a Viusky tras una dejada de Chirri a la carrera de Iván Pérez, pero en posición franca el héroe fabrilista de anteriores partidos no logró conectar la volea y su disparo se perdió desviado. El duelo murió con el equipo coruñés en pleno ataque de nervios.