La tercera temporada consecutiva del Lugo en la Liga Adelante se puso en marcha ayer en A Campiña, finca del presidente José Bouso. Una solución de emergencia antes de llegar las lluvias. A primera vista, todo normal. En el fondo, subyace un problema en vías de solución definitiva (esperemos): la consecución, al fin, de un terreno de juego de hierba natural. O Ceao ya da muestras de su buena salud evolutiva, a la espera del parto definitivo: las obras marchan viento en popa. Alejado de los fastos del oficialismo, de nuevo la discreción en el arranque tuvo su repetición. Setién tomó y dirigió la palabra a los veteranos y a los nuevos, contestó con profusión a los medios de comunicación sobre los fichajes realizados hasta la fecha, mientras Mouriz no se despega del móvil en busca del Tourmalet final: la delantera y algún centrocampista acompañado de otro jugador de banda. Tampoco descarten a un lateral izquierdo, aunque Víctor Marco y Jon García ofrecen su polivalencia. Si algo hay que distinga a este club bajo el tándem Mouriz-Setién, es su poder rehabilitador de jugadores. Sobre todo arriba, donde el kilo de delantero se cotiza a precio de oro. Aquí llegaron muchos casi desahuciados, e incluso salieron reexpedidos para las alturas. El caso más reciente, el de Óscar Díaz. Alejado de los focos, salió disparado para Almería, en Primera, con un capital realizador inédito para él de 15 goles. Para mayor inri, se había lesionado el ariete Quiroga y Óscar tuvo que asumir su papel, insospechadamente mejorado. Azkorra, Belencoso y un largo etc. entrarían en esta lista. Proclive a los fichajes mediáticos dentro del presupuesto, Mouriz ha vuelto a sorprendernos con algún nombre ilustre, con la calidad como divisa. A los Ferreiro, Valle y compañía, no descarten alguna sorpresa más. De nuevo, vía cesión o adquisición directa, el puzle ofrece sustanciosas posibilidades. El regreso de los Óscar Díaz, Isma o la llegada de Bastón, no están descartado. Ni asegurado. Atentos, pues, por si acaso...