La Voz distribuirá el domingo un libro para «Adaptarse a Internet»

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

CIENCIA

El volumen es ganador del premio Prismas Casa de las Ciencias 2002 El texto de Helena Matute se puede adquirir por dos euros además del precio del periódico

12 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El próximo domingo se podrá adquirir con el ejemplar de La Voz de Galicia el libro Adaptarse a Internet, escrito por la psicóloga Helena Matute y ganador del premio Prismas Casa de las Ciencias del año pasado. El volumen, de carácter claramente divulgativo, se podrá conseguir al precio de dos euros, además del coste del periódico, cuando su precio de venta al público habitual asciende a diez. Con Adaptarse a Internet, Helena Matute intenta conseguir varios objetivos. El primero, desmitificar algunas de las «verdades» que circulan sobre Internet, como el hecho de que genera depresión: «No hay datos -dice Helena Matute- ni estudios serios al respecto. Efectivamente pueden haber aumentado las consultas a los psicólogos de personas con depresión que se conectan a Internet, pero la depresión no es algo único de Internet». Otro de sus objetivos es inculcar en los usuarios de la Red un sentido crítico, que se traduzca en dudas ante las alarmas o ante las panaceas que se ofrecen desde un ordenador. Estar preparado Para Helena Matutes la única forma de obtener un resultado positivo de Internet es estar preparado. De hecho, para ella son los internautas novatos los que forman el mayor grupo de riesgo: «Para unos Internet es un juego pero otros se lo toman en serio. Éstos tienen que saber qué datos dan y a quién antes de hacerlo». También es habitual en los novatos , sobre todo cuando son jóvenes, se pasen muchas horas antes el ordenador: «A veces nos hablan de adicciones, pero ocurre que al principio, para manejar Internet hay que pasarse muchas horas -apunta Matute-. Casi siempre se supera en un par de meses y al año suele dejarse, lo que no es propio de una adicción». Lo importante para saber si uno pasa demasiado tiempo ante el ordenador es saber a qué le resta tiempo: si es a la televisión el mal no es tan alto como si uno deja de salir con los amigos o de atender a su familia. Los niños, por su parte, deben conocer Internet de la mano de sus padres, auténticos guías.