Miguel Ángel Nombela, decano de la facultad de Ciencias del Mar: «Por edad, al Atlántico le tocaba un movimiento sísmico así»
CIENCIA
El científico cree que habrá que irse acostumbrando a seísmos con epicentro frente a la costa occidental de Galicia
28 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Al profesor Miguel Ángel Nombela, decano de la facultad de Ciencias del Mar de la Universidade de Vigo, los terremotos de este jueves le pillaron navegando con un grupo de alumnos. El análisis del fenómeno es, por tanto, un poco apresurado.
—¿Se han enterado en el mar del movimiento sísmico?
—No, no sentimos nada. Incluso hay veces que se generan tsunamis en mar abierto, que no es el caso, y los barcos ni se enteran.
—Con la información de que dispone, ¿qué opina de este seísmo en el Atlántico?
—Parece que se localiza en la punta baja del talud continental, justo donde está el contacto entre la corteza oceánica y la corteza continental. La costa de Galicia es un margen pasivo desde el punto de vista de la tectónica de placas. Y por la edad de la corteza oceánica ya le debería ir correspondiendo transformarse en activo.
—No es un lugar habitual donde localizar terremotos.
—Hace poco ya hubo algún movimiento en un lugar cercano, en Covelo, y podría estar relacionado. Pero en tiempos recientes es verdad que no recuerdo algún seísmo en esta zona.
—Eso de que una zona pasiva se está transformando en activa suena inquietante. ¿Hay que esperar más movimientos?
—Sin duda. En el marco de la tectónica de placas los márgenes del Atlántico son pasivos, no como en el Pacífico, donde son activos: la litosfera oceánica se está metiendo debajo de la corteza continental y son los fenómenos que originan, por ejemplo, las cadenas de montañas.
—Afortunadamente, no ha habido tsunami.
—No todos los movimientos sísmicos bajo el mar generan tsunamis. Tiene que haber un movimiento vertical importante.
—La configuración geográfica de las rías ¿podría hacer que las consecuencias de un eventual tsunami fueron más graves?
—Un tsunami no es más que una ola gigante. Si un tsunami entra en una ría, la forma de embudo que tiene la ría de Vigo o la de Pontevedra sí podría aumentar el efecto. Pero también tenemos una protección natural estupenda, que son las Cíes, que actuarían como barrera.
—Hay terremotos con más intensidad y que no se notan tanto como este.
—Eso tiene mucho que ver con el material sobre el que se transmiten las ondas sísmicas. Un terremoto no es más que una vibración del terreno normalmente asociado al movimiento tectónico de fallas. Galicia está repleta de fallas que se pueden reactivar de vez en cuando. El movimiento lo hace vibrar y, en función de las características del terreno, lo absorberá mejor o peor. En este caso, por edad, al Atlántico le tocaba algún movimiento así. Es una hipótesis plausible.
—Así que es una cuestión de edad.
—Sí. Y la edad de la corteza oceánica del Atlántico es bastante: ciento ochenta millones de años. Así que ya le va tocando. Ya ha adquirido una densidad lo suficientemente importante como para que se produzcan esos movimientos de subducción.
—¿Podría tener un terremoto como este alguna incidencia sobre la vida submarina, la pesca...?
—No, no. Los bichos tienen un sexto sentido. Ya pasó en la explosión del volcán de La Palma: los animales notaban que pasaba algo raro y se fueron antes de la erupción. Aquí pasa un poco lo mismo. El efecto sobre la fauna no existe. Al menos no inmediatamente.