La curiosidad campó a sus anchas

REDACCIÓN A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

El parque de Santa Margarita se convirtió en un laboratorio al aire libre Cousteau cambió ayer su mundo submarino por el monte. Paseó su desproporcionada cabeza por el parque de Santa Margarita. Con él, otros científicos de cartón piedra -de Einstein a Marie Curie-, cabezudos también, un río de globos y cometas y miles de niños y adultos a los que ayer les estaba prohibido no tocar, estarse quietos o reprimir su curiosidad. Veinte carpas con infinidad de experimentos -muchos de ellos realizados por escolares-, decenas de juegos e innumerables actividades formaban el escaparate de oportunidades para aprender divirtiéndose en el Día de la Ciencia en la Calle, que ayer celebró su sexto cumpleaños a los pies de su casa coruñesa.

06 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La Ciencia se escapó ayer de su refugio entre tubos de ensayo al parque de Santa Margarita para demostrar que está en todas partes. Sólo hay que caer en la cuenta. Adultos, y sobre todo niños, disfrutaron durante todo el día de un auténtico laboratorio al aire libre abierto a la curiosidad. Respirar. Los alumnos de Maristas, uno de los diez centros educativos que exponían sus experiencias en el parque, insuflaban aire a los pulmones de un cordero con un fuelle. Así demostró la fisiología de la respiración. Los ensayos de otros colegios e institutos se mostraron igual de relevadores en campos muy diferentes, de la geología a la matemática. El colegio del Carmen elevó una réplica, en pequeño, del afamado globo de papel de su ciudad, Betanzos. Libros, miel, sol y robóts. Las entidades colaboradoras aportaron, entre otras cosas, un taller de lectura (Ayuntamiento), una colmena para mostrar cómo las abejas elaboran miel y cera (Asociación Galega de Apicultura) o el encanto de divertimentos tan tradicionales como volar cometas (Gudi). La Asociación contra el Cáncer aprovechó para hacer prevención, al igual que el Colegio de Framacéuticos, que medía el fototipo para no jugarse la piel al sol. El Centro de Mayores de Caixa Galicia jugó con sus nietos con piedras y pinturas y Soluziona mostraba un robot -no lo parecía- capaz de detectar por ultrasonidas fisuras en recintos estancos. A jugar. Un ajedrez gigante, carreras de caracoles, fundir cubitos de hielo o lanzar globos fueron algunos de los juegos que distrajeron una jornada que, para la mayoría, se hizo corta.