ÁNGEL PADÍN PLAZA PÚBLICA
24 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La reciente elección de Áurea Rey como presidenta de la Reunión Recreativa e Instructiva de Artesanos, popularmente conocida como Circo de Artesanos (dice Estrada Catoyra en su historia de la sociedad que el primero es el nombre auténtico, pero que el de Circo fue el que le pusieron los coruñeses como familiar, de cariño y, sobre todo, abreviado) es un hecho histórico, porque es la primera mujer que accede a tal cargo. Debemos felicitarnos, además de felicitar a Áurea Rey, porque hoy la presencia femenina y, sobre todo, si ésta es coruñesa, representa un seguro de estabilidad, buen gusto, buena gestión y, además, simpatía. No es que la etapa del buen amigo Miguel Méndez no haya tenido estas cualidades, que en él abundan, al igual que en sus antecesores, pero la sensibilidad femenina va a vencer muchos obstáculos y va a conseguir objetivos. Yo me acordaba estos días del Circo por dos motivos: porque es la sociedad recreativa en funcionamiento más antigua de España (fue fundada en 1847) y, asimismo, debido a que la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario, institución fundada dos años después, inició en sus locales, a principios del siglo pasado, un ciclo de conferencias que por la categoría de sus intervinientes, entre otros, Emilia Pardo Bazán, Manuel Martínez Murguía, Juan Jacobo Durán-Lóriga o el Médico Rodríguez, daba una idea de lo que significaba para la vida de A Coruña y Galicia el Circo. De Estrada Catoyra recojo algunos datos en el libro que abarca desde 1847 a 1929 y leo, por ejemplo, la venida a nuestra ciudad de Emilio Castelar en 1885, nada menos que para hablar sobre la poesía de Rosalía en la prestigiosa tribuna de la Reunión de Artesanos. O en 1888 el gran recibimiento que se le hizo en la urbe a la coral polifónica de El Eco, que regresaba de un viaje triunfal a Barcelona. Centro del homenaje fue Pascual Veiga, autor como se sabe de la famosa Alborada y también de la música de nuestro himno. Quisiera con estos breves datos animar a la nueva directiva del Circo de Artesanos, una sociedad que ha languidecido en los últimos lustros, y que ha sido en estos 155 años de existencia luz y guía de la liberal Coruña, ahora pilotada por una mujer que, con toda seguridad, arribará a buen puerto. (Por cierto, el presente comentario fue escrito el día de la muerte de Camilo José Cela, y este hecho cambió el tema de esta columna). redac@lavoz.com