Historias de A Coruña | Nonito Pereira repasa la actividad musical de la ciudad El periodista coruñés relata en un libro publicado por Arenas las mejores anécdotas que generó el paso por la urbe de numerosos cantantes famosos
27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Mientras la música culta coruñesa tiene su crónica en el resumen de medio siglo de Amigos de la Ópera, faltaba un libro sobre la música ligera en la ciudad, y a ello ha dado fin Nonito Pereira con un ameno volumen que, titulado Historias, histerias y anécdotas musicales de La Coruña , acaba de editar librería Arenas. Rodrigo Romaní, de Milladoiro, dijo no hace mucho en un reportaje publicado en La Voz sobre Nonito: «En Galicia no se tiene medida de lo que se le debe en el terreno de la música». Y es que este pugnaz coruñés, de 60 años de edad, ha hecho de todo: pinchadiscos, locutor, comentarista musical, jefe de programas y director de radio, presentador de televisión, productor discográfico, promotor de conciertos, guionista, ... Para buscar los comienzos musicales de Nonito Pereira hay que remontarse a principios de los años 60, cuando estudiaba en Madrid y no se perdía ninguno de los conciertos de música moderna que, en sesión matinal, se daban en el Price. Ya en su ciudad natal, impulsó, en el Playa Club, que regentaba su familia, la instalación de un juke-box, donde los veinteañeros escuchaban las canciones de los ya míticos Elvis Presley, Paul Anka, Teen Tops o el Dúo Dinámico. El libro, escrito a base de capítulos cortos, abunda en anécdotas y hechos curiosos, como la zambra gitana que se organizó en el Pabellón de los Deportes con motivo de la actuación de Camarón de la Isla; la eliminación de Siniestro Total del concurso de rock por un inocente comentario del hijo de Nonito; el timo del representante de Raffaela Carrá, que se quedó con la mitad del caché pedido por su actuación; los lapsus de Frank Sinatra, olvidándose de las letras de algunas de las canciones, durante su actuación en el Coliseo; la pelotera de Mari Trini cuando no quiso ceder el cierre a Bertín Osborne en un festival; los placajes que a José Luis Rodríguez, El Puma, le hicieron sus fans coruñesas; el multitudinario homenaje a Pucho Boedo en el Porchester Hall de Londres; las alusiones de Patxi Andión a las desigualdades sociales en un festival pro-Agarimo, del padre Villa; la lectura del fallo de un concurso previo para elegir al representante gallego en el Festival de Benidorm y en el que Nonito tuvo que dar vencedor al conjunto vigués Aerolíneas Federales, en detrimento del coruñés Radio Océano. Andrés do Barro El autor del libro dedica, asimismo, un capítulo al apogeo y ocaso del cantante ferrolano Andrés do Barro, del que dice: «Su voz titubeante y tímida al hablar, y llena de ternura al cantar, sonaba a ruego, a plegaria, como queriendo pedir disculpas por si molestaba». El mundo de las discográficas tenía, también, su particular censura, que concedía o negaba permiso de edición, así como su posterior emisión en la radio o su ejecución en público. Un buen ejemplo de ello ocurrió con la susurrante canción francesa, de contenido erótico, Je t'aime, moi non plus , que se le coló a la censura y Nonito Pereira la estrenó, en primicia, en la emisora Radio Juventud de A Coruña.