Valla (paseo)

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

03 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

KALA corre y saca la lengua, «arf, arf». Quiere jugar al gato y al ratón. Kala es el resultado del flechazo entre un perro pastor belga y una husky. «Qué bonito, ¿es macho?» No, es hembra. «¿A que es siberiana?, ¿tiene hermanitos?, ¿la puedo acariciar?, ¿es mimosa?, ¿es...?». Paseo marítimo, que nace en Los Rosales y muere en O Portiño. «Guau, guau», «arf, arf». Otro anciano se cuela por la valla, pendiente de la agendísima de una ministra para ser retirada. Una mujer apoyada en la balaustrada lee Experiencia, de Martin Amis. Ríe con su propia dentadura. La de Amis es postiza. Pasan dos ciclistas, tres monjas, cuatro gaviotas, cinco niños, seis turistas, siete... y ocho ráfagas de aire perfumadas de mar, «el monumento más grande de esta ciudad», dice Vanessa. La lectora de Amis cierra el libro. «¿Muerde?». «¿El libro? No, no muerde; alimenta». Aquí, el tiempo, los segundos, los minutos, las horas, parecen darse, y darnos, un respiro. «¿Qué son aquellas figuras amorfas?». Esculturas. «Qué horripilantes, si sólo son hierros doblados, parecen percheros». Kala sigue correteando, «urf, urf». Ahora intenta hacerse amiga de una mariposa de alas amarillas, que le da esquinazo colándose por una rendija de la empalizada. «Prohibido el paso a toda...». laureano.lopez@lavoz.es