Las últimas barcas de San Roque

Ana Gómez A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: CECILIA DÍAZ

Reportaje | La ciudad cambia su rostro Por obra y gracia del paseo marítimo, las treinta lanchas que había en el antiguo embarcadero han pasado a ser nueve. Sus patrones, pescadores de los que quedan pocos

03 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Junto a su barca, que lleva el nombre de San Roque tatuado en la madera, Fernando Méndez recuerda que faena aquí, «casi desde que esta zona no pertenecía a Coruña, toda una vida». Él es uno de los dueños de las únicas barcas pesqueras con las que el viandante puede toparse en su recorrido por el paseo marítimo y, verlo pescar, es una estampa que ninguno de ellos debería perderse. Fernando siempre sale a encontrarse con el mar acompañado de Agustín Maroña, un joven que ha dedicado los 25 años de su vida al oficio y, según asegura su compañero, «es el auténtico patrón de la San Roque ». Él siempre está dispuesto a escuchar las historias de los viejos pescadores que se remontan a la época en la que la gente del mar vivía desde Riazor hasta la zona de O Portiño, antes de que los grandes edificios y el turismo ocuparan esta parte de la ciudad. Otro veterano de la zona es Miguel Ferreira. Comenzó a pescar con 7 años, aunque su verdadero oficio, paradójicamente, es el de carnicero. Ahora está retirado y asegura que pesca por placer y para ahorrarse algún dinerillo en el mercado. «A mí, como a los ricos, también me gusta el buen pescado y los percebes, pero, con el dinero de la pensión, no puedo permitirme comprar a los precios a los que el mercado está hoy en día», apunta. Marineros al rescate A bordo de sus lanchas, estos hombres han intentado emular a los vigilantes de la playa en varias ocasiones, la mayoría de ellas con éxito, ya que, como ellos mismos presumen, «conocemos la costa mejor que nadie». Mientras explican cómo fueron algunos de los rescates, les cuesta no emocionarse. «Nos tocó salvar a varias personas de fallecer ahogadas, y, en una ocasión, recogimos a un muerto», recuerda Miguel, que también trabajó como jefe de Playa en el Servicio de Salvamento de Riazor. El lado amargo de esta faceta surgió con el accidente de El Isla , un pesquero que se hundió frente a las costas coruñesas y en el que fallecieron 16 compañeros. «Allí sacamos lo que pudimos», explica Fernando. Detrás de los nombres de cada una de las nueve embarcaciones que durante los meses de verano comparten su territorio con los bañistas, hay una historia que contar. La mayoría fueron bautizadas con los nombres de las mujeres y de los familiares de los marineros que faenan allí. Éstos son los casos de Crisbea, María Elena o Christian y Silvita , que descansan en la playa, esperando a que sus patrones las saquen a pescar. Detalle Fernando es más original a la hora de ponerle nombre a sus embarcaciones, ya que se fija en un detalle especial de cada una antes de hacerlo: Línea de Fuego lleva su nombre porque consiguió sobrevivir a un incendio; La Tritón es porque «es muy grande y muy bonita», y Rocky hace alusión al boxeador de ficción, que se ganó la admiración de este lobo de mar. Aunque su preferida es la San Roque , «se llama así porque nací aquí, y es en este lugar donde he pescado toda la vida y espero seguir haciéndolo hasta que me muera».