Reportaje | Una obra maestra al alcance de los invidentes La ONCE custodia en su biblioteca una edición de la novela de Miguel de Cervantes en braille que ocupa 14 tomos. Nadie la ha leído en los últimos años
20 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Largo como un día sin Dulcinea es El Quijote que custodia la ONCE en su sede del Cantón Grande. Para contar en braille las andanzas del ingenioso hidalgo y su agudo escudero se emplean catorce tomos. En los últimos trece años, que son los que lleva Maribel Antequera como bibliotecaria, nadie los ha leído. Quizá el bombo que se le dará a la obra maestra de Cervantes el próximo año, cuando se celebre el cuarto centenario de su publicación, anime a algún invidente. No han sido los lectores, si es que los tuvo alguna vez, los causantes del deterioro de este Quijote , achaques que hay que atribuir al paso del tiempo. Publicado en 1947 con motivo del cuarto centenario del nacimiento del autor, se trata de la primera edición completa en sistema braille. Es obra artesanal de una empresa madrileña. A mano Antequera explica el proceso con su famosa voz, pues es la misma que ordena cruzar en los semáforos de la ciudad: «Con la máquina de estenotipia se escribía directamente sobre una plancha doble de cinc. Para imprimir la hoja, se metía ésta en el medio de las dos planchas. Para hacer las correcciones, leían la hoja un vidente con dominio del braille y un ciego. En caso de que hubiese errores, había que corregir a mano, usando martillo y punzón». El progreso ha traído un sistema más sencillo. Se le pide a las editoriales los textos, que envían en ficheros de word. A éstos se les aplica un programa conversor, desarrollado por la ONCE, que los prepara para la impresión en braille. No es la que se conserva en A Coruña la edición de El Quijote más grande jamás publicada para invidentes, pues en 1911 se hizo una de 50 tomos. Este tocho no está disponible en A Coruña, donde sí se ofrece, con algo más de éxito, una selección de la novela de Cervantes editada en 1991 y que sólo consta de dos volúmenes. «¿Ves que tiene las líneas muy separadas?», pregunta la bibliotecaria. «Es para neolectores, para gente que empieza a leer en braille», explica a continuación. Con voz Ya le gustaría a ese Quijote abreviado, o al de catorce tomos, sumar los muchos lectores de El plan infinito , de Isabel Allende (5 volúmenes) o de La carta esférica , de Arturo Pérez Reverte (7), los más demandados de una biblioteca en la que también se pueden encontrar clásicos gallegos. Pero más que leer obras con las manos, los invidentes los escuchan. «Tiene mucha más salida el libro sonoro», asegura Antequera. Se graban en cuatro pistas de sonido y hay que escucharlos en un reproductor especial. Arrasan El código da Vinci (Dan Brown), La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón) y todo lo de Stephen King y Ken Follet. Las siete cintas de El Quijote siempre están disponibles.