HERCULÍNEAS | O |
14 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL LORENZO se tomó ayer un día de descanso y dejó un hueco para pensar en otra cosa que no sea el calor insoportable que en los últimos días nos había dificultado la vida a estos inquilinos del Atlántico tan poco acostumbrados a superar la barrera de los treinta. Un paseo por la ciudad permite reencontrarse con algunas situaciones cuando menos pintorescas. ¿Por qué esperamos a los turistas con las calles levantadas? Un ejemplo fácil es el Paseo de Coches, vallado desde hace semanas. Ayer incluso se cortó un carril durante buena parte del día, ahogando más si cabe ese desfiladero de la infamia automovilística que es la plaza de Orense. En uno de esos largos atascos, las reflexiones se suceden. ¿Por qué los humanos somos tan olvidadizos? ¿Por qué somos capaces de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio? Comentarios y dimes y diretes sirven para crucificar a un ejemplo de servicio. Hablamos de fútbol, como podríamos hablar de política o del movimiento vecinal. Siempre es más fácil matar al que se va. Pero el verano es tiempo de paz y de descanso. Ojalá seamos capaces de enterrar el hacha de la discordia de una vez por todas. Ánimo Fran. francisco.espineira@lavoz.es