Usuarios critican el firme del paseo en la zona de O Portiño Las losas causan tropiezos a paseantes, sillas de ruedas y carritos de bebés
05 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Tengo 77 años y vengo todos los días a caminar por esta zona. No es la primera vez que me caigo. Muchas veces se me enganchan las zapatillas en el borde de la losa y me tropiezo», dice Segunda Paredes, quien aún muestra las heridas de la última caída que sufrió mientras paseaba por O Portiño. ?l último tramo inaugurado del paseo marítimo, que abarca la zona situada entre Los Rosales y O Portiño, es un lugar envidiable para pasear que recibe todo tipo de halagos por parte de coruñeses y turistas. Sin embargo, el estado de las grandes losas del suelo, separadas entre sí por estrechas franjas de tierra, ha provocado las quejas de vecinos y paseantes de la zona. La lluvia es otro de los factores que perjudica a los viandantes. «Hoy decidimos pasear por el carril bici porque en la zona peatonal, sobre todo en las pendientes, se resbala mucho con la lluvia», apunta María Luisa Fraga, que a pesar del mal día no dudó en salir a dar su paseo diario junto a su hermana. Los habituales no son los únicos en darse cuenta de la situación. Los visitantes también son conscientes del peligro que puede acarrear el enlosado. «No soy de aquí. Sólo he caminado por la zona dos días, pero desde el principio noté que es muy fácil tropezar. No sé porque lo habrán dejado así, pero deberían pensar en cambiarlo», comenta uno de los turistas que se acercó a conocer el lugar. A pesar de que los jóvenes entienden que la zona puede ser complicada para las personas de más edad, aseguran que no tienen problemas con el suelo. «Nunca me he tropezado, creo que han dejado el espacio entre las losas para que crezca la hierba y así quede más bonito, pero para los mayores puede ser peligroso», comenta Mónica Martínez. Desde el gobierno local confirman que el enlosado de O Portiño «se dejó así a propósito». El Ministerio de Medio Ambiente fue el encargado de la obra y dejaron las losas separadas por tierra, esperando a que la hierba creciese, «para darle un carácter rústico y diferenciar así el paseo marítimo urbano de esta zona litoral más apartada». Bordillos Las sillas de ruedas y los carritos de los bebés también sufren la situación del suelo. Pero las losas no son el único obstáculo con que se encuentran quienes tienen que utilizarlos. «El acceso para minusválidos está imposible. Los pasos de peatones de esta zona no tienen rampas en los bordillos y cada vez que vengo con mi madre, que va en silla de ruedas, se me engancha la silla», dice Carmen Fraga, una de las paseantes habituales de la zona.