Ciencia pasada por mucha HµO

Rubén Ventureira

A CORUÑA

La lluvia restó asistencia a la edición número trece de la fiesta científica en Santa Margarita, donde 35 carpas ofrecieron variadas alternativas lúdicas a los visitantes

11 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Era la edición número trece, y cuesta recordar otra tan pasada por agua. En la fiesta de la ciencia, los supersticiosos se llenaron de razón. Pese a que la lluvia restó asistencia, el espectáculo continuó, y los estudiantes, un millar, mantuvieron abiertos contra viento y marea sus puestos en el parque de Santa Margarita, al igual que las entidades colaboradoras.

Pasadas las doce, cuando la lluvia solo es una amenaza, en la carpa de la Facultade de Informática, un robot sigue, a duras penas, una gruesa línea negra trazada sobre una mesa. «Le han puesto un circuito difícil. Si va Fernando Alonso dentro, aún bueno, pero es que es un robot», reflexiona un señor que sigue la zigzagueante trayectoria del bólido. «El circuito lo ha pintado un visitante, y sí, nos lo ha puesto complicado», admiten Manuel Eiroa y Javier Álvarez, del equipo de robótica, que es el que ha programado este ingenio. «Tiene varios sensores. Uno de ellos distingue los cambios de intensidad del color», explican el funcionamiento del robot.

Muy cerca, la Agrupación Astronómica Coruñesa Io invita a mirar por un telescopio. Lo tiene enfocado a un punto concreto del cielo. «¿Pero cómo es posible que se vea una galaxia, y además de día?», preguntan asombrados un buen puñado de curiosos que echan un ojo. La explicación la encontramos en la cúpula de la Casa de las Ciencias, de donde han colgado una fotografía de una galaxia: «Es la M-31», explica Julio Casal, de Io.

Caen del cielo las primeras gotas. Desde la megafonía, una voz femenina anuncia: «Llueve, pero en el módulo siete demuestran que el agua no moja». Allá se dirigen, a presenciar tal milagro, muchos sin paraguas . Dos alumnas de las Franciscanas te sirven un chupito de agua, te piden que pegues un papel al vasito y le des la vuelta. Claro, no se cae. «Es debido a la presión atmosférica», precisa una estudiante que tiene muy bien aprendida la lección. Carpa debutante es la del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, que tendrá su sede principal en A Coruña. Para su estreno, apuesta por enseñar «aparatos de precinema». Antes de que José Sellier rodase en A Coruña la primera película española con una cámara Lumière, proliferaron aparatos de nombres tan peculiares como taumátropo o fenaquistiscopio, que son los que aquí se muestran.

La lluvia va a más, así que quizá sea un buen momento para dejar atrás las 35 carpas y subirse en el bus gratuito que te transporta hacia cuatro recintos cerrados. A elegir: Domus, Casa de los Peces, Instituto Español de Oceanografía o Agencia Estatal de Meteorología. Optamos por esta última, en la que nos explican que en A Coruña llueve una media de 171 días al año. Al Día de la Ciencia en la Calle del 2008 le ha tocado ser uno de ellos.