Un incendio que se declaró ayer por la noche en el poblado de O Portiño generó momentos de gran tensión en el asentamiento, ante el temor de que se extendiera por todo el núcleo.
El fuego se inició pasadas las nueve de la noche en una de las infraviendas que existen en el lugar, posiblemente a causa de un cortocircuito. El único habitante de la casa, un hombre, pudo abandonarla rápidamente y resultó ileso, pero no pudo evitar que la estancia quedase destruida casi por completo.
En pocos minutos, además, las llamas se extendieron a una vivienda colindante, habitada por una familia de siete personas. Los vecinos llamaron a los bomberos y, al tiempo, empezaron a apagar el fuego por sus propios medios, con varias mangueras, para tratar de controlarlo.
Los bomberos, la Policía Local y una dotación de la Cruz Roja se presentaron en O Portiño a los pocos minutos. Los miembros del servicio contraincendios terminaron de sofocar las llamas y abandonaron la zona hacia las diez de la noche, tras cerciorarse de que no quedaban rescoldos. Habían acudido con dos vehículos, por si acaso la situación se agravaba.
Los sanitarios de la Cruz Roja, por su parte, se interesaron por el estado de los vecinos que estaban más próximos a las llamas, ante posibles intoxicaciones por inhalación de humo, y atendieron a una mujer que resultó afectada de forma leve, aunque no tuvieron que realizar ningún traslado al hospital.
Gatos muertos
Finalmente, el incendio se saldó con daños en dos viviendas y la muerte de cinco gatos que no resistieron la fuerte humareda que se generó. El morador de la casa en la que se iniciaron las llamas tuvo que pasar la noche en un centro asistencial, al quedarse prácticamente con lo puesto.