Sus dotes de comunicador han convertido al párroco de Santa Eulalia de Liáns en el último fichaje de Radio Voz
12 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«La gente cree que la labor del sacerdote se limita a decir misa y ya está. Eso puede ser lo más importante, pero tenemos que ejercer 24 horas al día y, si cabe, ocho días a la semana». Así describe José Carlos Alonso, párroco de Santa Eulalia de Liáns, el frenético ritmo de trabajo que lleva, de lo que da buen testimonio la incesante lluvia de llamadas que va cayendo en su teléfono móvil y que interrumpe constantemente la conversación: «Tengo que cargar la batería dos veces al día», asegura.
Y es que este cura tiene un punto mediático que no puede evitar. No solo porque sus homilías se estén haciendo famosas por el tono distendido y el humor con el que el párroco envuelve sus certeros mensajes, sino porque esta semana pasada debutó como colaborador del programa de Radio Voz Voces de A Coruña. Cuando recibió la propuesta por parte de Pablo Portabales, no dudó en aceptar: «Es importante que la Iglesia esté presente en los medios... Y por una vez para hablar bien de ella», afirma entre risas.
De familia numerosa e hijo de trabajadores del puerto, la vocación sorprendió a este vecino de los Mallos cuando estaba estudiando Psicología: «No hay más religiosos en la familia. De hecho debo ser de los pocos que van a misa. No puedo dar una explicación lógica, cuando Dios actúa es así, sin más». Se definía hasta entonces como católico, «pero solo de nombre». Fue una visita a Roma la que le abrió definitivamente los ojos: «Allí descubrí a Juan Pablo II. Era un hombre cercano, le hablaba a cada uno, no a la multitud. Definitivamente fue determinante en mi vocación y en la de miles de mi generación». Tenía 20 años cuando abandonó Psicología e ingresó en el seminario: «El primer día, al llegar, me tumbé en la cama y me dije: '¿Pero qué estás haciendo aquí?' Cambié el diván por el reclinatorio y la cosa salió bien», recuerda.
Su periplo religioso le ha llevado a Cangas, Santa Comba, A Pobra durante doce años... Hasta llegar hace cuatro a Liáns: «Este templo es especial, no solo por sus gentes, sino por el entorno. Un remanso de paz como reza acertadamente el cartel que colocó el Ayuntamiento», afirma satisfecho. Dadas las circunstancias, podrían darse en Oleiros disputas como las que protagonizaban Don Camilo y el alcalde Peppone en las historias de Giovanni Guareschi: «¡Qué va! Nuestra relación es totalmente correcta. Hombre, no voy a negarte que, en vez del Ché, hubiera preferido una estatua de la Virgen del Carmen», admite el párroco entre risas.
La otra vocación de José Carlos Alonso es la docencia. Esta semana comenzó a dar clases en el instituto Eduardo Blanco Amor de Culleredo. «Doy clases de religión, claro, que me va más que el ballet clásico o la natación sincronizada», bromea aludiendo a su generoso físico. Esto aparte de atender los cinco templos que tiene a su cargo, situados en Liáns, San Pedro, Montrove, Iñás y Santa Cruz: «Salgo del despacho a las 22.30, después de atender a decenas de parroquianos, algunos que vienen solo a que les escuche».
A esto hay que sumarle las 80 bodas que tenía programadas para este verano. Y esto en una época en la que se habla de crisis de la religiosidad: «Simplemente han cambiado las cosas. Ahora la religiosidad es ritual: bodas, bautizos y comuniones. Y entre ellos, la mayoría no aparece por la iglesia». Ese es uno de los retos de este singular cura, llevar a más gente hasta su parroquia. Y cuenta para ello con buenas armas: unas dotes de comunicador sobresalientes, puntería certera en sus comentarios y un ilimitado sentido del humor.