Año 1995. El canciller alemán Helmut Koll y el presidente Felipe González llegan a Compostela. Aquel día, un grupo de mujeres que habían pasado toda la noche en la plaza de la Quintana aprovecharon para denunciar el posible cierre del Hospital Militar de A Coruña al paso de los mandatarios. Son las mismas mujeres que estuvieron 27 días encerradas en María Pita, las mismas que convocaron una manifestación a la que acudieron 25.000 coruñeses, las que organizaron recitales en el Rosalía, diseñaron pancartas, inventaron canciones reivindicativas, o las que fueron pioneras en el reparto de lazos para concienciar a la población de su situación. Mañana, Día de la Mujer Trabajadora, Comisiones Obreras homenajeará a las cuatro heroínas del antiguo Hospital Militar que hoy, gracias a ellas, sigue siendo centro hospitalario, aunque bajo el nombre de Abente y Lago. Ahí están Pilar Oviedo , Concha Pérez , Rosa Abad y Encarna Marín , que siguen trabajando al lado del Parrote. «Tenemos 20 años más, 20 kilos más y 20 canas más», dice Concha sonriente. «Este hospital sigue siendo diferente. Le tenemos cariño hasta a las piedras», aseguran. Más de 20 años después. A finales de 1995 la Xunta confirmaba que ponía 1.000 millones de pesetas para comprar el hospital al Ministerio de Defensa y se terminaba un conflicto que comenzó en 1990. «Llegó el rumor de que se cerraba y que a los trabajadores nos trasladaban al Naval de Ferrol o a otros hospitales», recuerda Pilar, que hace 20 años se convirtió en una habitual de los medios de comunicación. «Hasta hablamos con Encarna Sánchez », recuerda sonriente. Fueron a Madrid a entrevistarse con José Manuel Serrano , entonces director de personal del Ministerio de Defensa, que les confirmó los rumores. «El 30 de julio se cierra», les aseguró. Fue cuando decidieron hacer todo lo posible para que no se hiciese realidad el anuncio oficial. «Dedicamos nuestro tiempo libre y hasta dinero de nuestro bolsillo», afirman. Mereció la pena. Espíritu juvenil. Ya pasaron muchos años desde que se bañaban en la desaparecida playa del Parrote, al lado del Hospital Abente y Lago. El tiempo pasa, el cuerpo ya no es el que era, pero el espíritu juvenil de aquellos chavales, ahora veteranos, de la peña El Parrote, se mantiene intacto. Durante los últimos días celebraron distintas actividades, como el homenaje a cuatro mujeres de la Ciudad Vieja o una misa en la Colegiata por los peñistas que ya no están. Ayer fue el día de la comida y de la foto de familia en la plaza de Azcárraga. «Se van notando las bajas, pero siempre superamos el centenar de comensales», destacó Fernando Esclusa , impulsor del encuentro.
La semana que comienza va a ser la más ajetreada para Luis Piedrahíta desde la época de los exámenes finales en Santa María del Mar. «Vamos a desembarcar en A Coruña», comenta con humor. Llega esta noche con su último trabajo bajo el brazo, Diario de una pulga . Un libro que esta semana ofrece su parte más musical con una serie de conciertos didácticos con la Orquesta Sinfónica, incluido uno especial de carácter familiar. Y, el viernes y el sábado, se subirá con sus monólogos al escenario del Teatro Colón.
«Somos coruñesas de toda la vida», comenta Kira Bermúdez Caamaño que, junto con su hermana Diana , abrió la tienda Show Room by Portofino, en el número 49 de la calle San Andrés. «Desde hace seis años nos dedicamos al mundo de la moda. Ahora, además de seguir con la distribución a otras tiendas, decidimos abrir nuestro propio espacio», destaca Kira. También diseñan vestuario para películas, series o programas de televisión. En estos inicios de marzo, en los que hubo momentos en los que el sol nos recordó que la primavera ya está cerca, Kira me habla de la nueva temporada. «Tenemos toda la colección para estos próximos meses para mujer, desde jovencitas a maduritas, de marcas francesas, italianas y españolas», informan.