Los técnicos medirán los niveles de radón del Palacio de la Ópera

A CORUÑA

20 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Sin pérdida de tiempo», el jefe de mantenimiento del Palacio de la Ópera se puso manos a la obra, a instancias del director del complejo, Enrique Pena, para hacer las gestiones dirigidas a realizar las mediciones oportunas ante la probable presencia de gas radón en el edificio. «El asunto es de especial importancia como para dejar que pasen los días. Supongo que el Ayuntamiento se pondrá en contacto con nosotros el lunes y actuaremos de inmediato», afirmó ayer el responsable del recinto.

Por el coste del examen no habrá problemas, pues ronda los 30 euros. Ese dinero es suficiente para que los técnicos midan el nivel de este gas radiactivo detectado ya desde hace semanas en la biblioteca de la Casa de las Ciencias, que fue cerrada y cuyos empleados han sido trasladados a otras dependencias. Si el Palacio de la Ópera supera los 200 becquerelios por metro cúbico, que es el límite fijado por la Organización Mundial de la Salud, habrá que actuar. El edificio tendrá que someterse a una reforma que, en principio, no afectará al desarrollo de sus actividades, pues este gas cancerígeno solo afecta en largas y constantes exposiciones. Y a pesar de lo perjudicial para la salud que puede llegar a ser, combatirlo y hacerlo desaparecer es sencillo.

Abierto al público

De ahí que la Casa de las Ciencias continuase ayer abierta, aunque algunos estudios realizados por la Facultade de Ciencias detectaron altos índices de radón. Los visitantes no corren riesgo alguno. Los que sí podían estar expuestos eran los empleados, pero los responsables de los Museos Científicos ya han trasladado a algunos empleados y los que quedan ya no ocupan las zonas más afectadas del edificio. Otro de los lugares en los que el Ayuntamiento actuará será en el aparcamiento que hay bajo el Palacio de la Ópera, donde nunca se realizaron mediciones.

Por su parte, los vecinos de los alrededores del parque de Santa Margarita se mostraban ayer sorprendidos por la noticia y, la gran mayoría reconocían que ignoraban los efectos del radón.

Por ello, piden a las autoridades que los informen por si deben realizar mediciones en sus hogares debido a que también sus edificios se levantan sobre el mismo granito que la biblioteca.