La visita a una bolera abrió las actividades del plan «Familias Solidarias»El cineasta Miguel Gato fue recordado ayer en el CGAI con un debate y cuatro películasSu filme «A tola» fue secuestrado tras la proyecciónLa cantante callejera Diana Gusak arrasa en la calle Real
A CORUÑA
Discapacidad y voluntariado familiar. Son los dos elementos que aúna el proyecto Familias Solidarias promovido por la Fundación María José Jove y Rose Caja Mediterráneo. Las actividades del primer ciclo del proyecto comenzaron ayer con la visita a una bolera. Según los organizadores, «la iniciativa, pionera en Galicia, tiene como objetivo fomentar el voluntariado familiar a favor de las personas con discapacidad, dentro de un marco lúdico, aunando de este modo los dos grandes fines de la Fundación María José Jove: infancia, porque participan las familias con sus hijos, y discapacidad».
La participación en este proyecto es gratuita y las actividades del mismo tendrán lugar durante los fines de semana de este mes de febrero, y los de marzo y abril. De todos modos, «continuará con un segundo y tercer ciclo a lo largo del resto del año, para los que ya se anima a nuevas familias solidarias a que se informen y se sumen al programa», puntualizan desde la organización para los que quieran participar.
El cineasta José Miguel Gato Luaces (Moeche, 1948-Madrid, 2010) fue homenajeado ayer en el Centro Galego de Artes da Imaxe, CGAI. El director del centro, Guillermo Escrigas, ya había recordado a este activo cineasta de los años 70 durante la inauguración, a finales de enero, de la mediateca José Luis Cabo.
Familiares y amigos de Gato se dieron cita en la tarde de ayer en el CGAI para recordar al director del cortometraje A tola, con un guión elaborado a partir de un cuento de Francisco Taxes. O herdeiro fue otro de sus cortos, premiado en el Festival de Huesca y de documentales, producidos por Ismael González, como A rapa das bestas, Os Cigarróns (Viejas costumbres galegas) y O caso das galiñas aforcadas, que fue su último trabajo.
Miguel Castelo, Víctor Ruppén y Juan Hernández Les evocaron ayer a Miguel Gato, que también dejó escrito un libro El cine de autor en España, publicado en 1978 y escrito en colaboración con Hernández Les.
Tras las distintas intervenciones de los participantes, presentadas por Guillermo Escrigas, se proyectaron varios trabajos de este cineasta como O herdeiro, Yeguas preñadas por el viento, Os cigarróns y O caso das galiñas aforcadas.
Familiares de Miguel Gato recordaban ayer especialmente su película A tola, filmada en 1974 y en la que, mediante una metáfora, el cineasta denunciaba la opresión política a la que estaba sometida Galicia. Tras ser proyectada en la tercera edición de la Jornadas de Cine de Ourense fue secuestrada por el Tribunal de Orden Público y Gato encarcelado. Dicho cortometraje acabaría perdido en la Dirección General de Seguridad, en Madrid, ciudad en la que vivió durante años Miguel Gato y en la que trabajó como periodista cinematográfico colaborando en distintos medios. Su actividad incluiría asimismo labores de guionista en varios programas de televisión para canales autonómicos como Telemadrid y ETB. «Fue un adelantado a su tiempo, quizá demasiado», apuntaban ayer en el CGAI.
Desde hace dos días en la calle Real hay una nueva estrella de la canción. Eso al menos parecen indicar los numerosos grupos de personas que se arremolinan alrededor de una sorprendente voz, una mujer capaz de entonar el Ave María, de Schubert, de evocar la proa del Titanic con el famoso tema de Whitney Houston o llenar de melancolía las inmediaciones del desaparecido cine París con su jazzística Over the Rainbow.
Tras la sorprendente voz se esconde el dulce rostro de Diana Gusak, con la cabeza envuelta en una pañoleta y siempre sentada en su silla durante la actuación. Es una mujer ucraniana que lleva ocho años fuera de su país y que hace más de un año conoció en Lugo a su marido, también ucraniano y también músico, Omelyan Grabets. Tanto el pasado viernes como ayer, las canciones de Diana eran seguidas por numeroso público que entre canción y canción iban dejando unas moneda que mañana, lunes, les ayudarán a pagar el piso en el que viven.
La actuación callejera «la planteamos como un concierto», explicaba Omelyan, mientras Diana insiste en que está «muy a gusto en España, solo quiero cantar la para la gente, me da igual en la calle que en un local». Omelyan se encarga de «hacer los arreglos con ordenador y ella los canta».
Con dos carreras superiores en su país, contrabajo y teoría y composición, este músico ha pasado por varias orquestas en Galicia y conoce perfectamente algunas de las principales formaciones gallegas. Ahora es autónomo, «quiero hacer todo de manera legal», explica. «Pero que hable ella», insistía ya entrada la noche de ayer, mientras Diana seguía haciendo que el público se parara a escuchar sus canciones provocando brillos de emoción en los ojos de algunos de los más cercanos. Otros eran rotundos en sus afirmaciones: «Esa sí que canta ben». Y la admiración que provocó su voz ya dio lugar a que anoche tuviera que ir a cantar a una boda en un hotel de la ciudad, puesto que una persona que la oyó el viernes en la calle Real la contrató. (Tenía su teléfono 616060219, a la vista).
En su repertorio «también hay música de pachanga, porque en algunos sitios después de unas cuantas canciones de otro estilo te piden siempre algo más movido».
Diana Gusak trabajó en la televisión central de su país «haciendo imitaciones de voces», mientras que su marido formaba parte de la Orquesta Sinfónica de Ucrania. Ahora actúan «desde Tui a Irún», argumentando que no puede repetir muchos días porque «la gente se cansa». Les gustaría algo más estable, «pero si no tienes padrino no vas muy lejos». Anoche, después de la actuación, tenían previsto seguir ruta, mientras recuerdan que hay ciudades como Bilbao en la que son muy bien recibidos. Ambos forman el dúo Roxolana. Sobre su estancia en Galicia detallan que la zona oeste de Ucrania se llama también Galicia (Halyechynà) «y también tenemos gaita, aunque es más grande, y zanfoña, que heredamos de los griegos, como vosotros».