Javier Losada de Azpiazu dejará la política municipal el 11 de junio
25 may 2011 . Actualizado a las 13:21 h.En mayo de 1983, Javier Losada de Azpiazu entraba en María Pita ocupando el puesto que el pasado domingo le daba la mayoría al PP. Era el concejal número 14 de la lista socialista, que en aquellas elecciones celebraba la holgada victoria tras un ascenso de ocho actas con respecto a los anteriores comicios, en 1979, precisamente el año en el que Losada se afilió al PSOE. Es el único de aquella corporación que continúa en el palacio municipal, escenario que dejará el próximo 11 de junio, a los 55 años, cerrando una etapa en la política municipal que ha ocupado ya la mitad de su vida.
Su participación en la actividad municipal se fue afianzando al tiempo que crecía la figura de Francisco Vázquez, quien en sus sucesivos mandatos le dio responsabilidades en buena parte de las áreas de gobierno, desde educación y cultura hasta economía y urbanismo.
Su conocimiento de las cuentas y la planificación lo llevó a convertirse en el segundo del entonces alcalde, con quien afrontó crisis como el embarrancamiento del Mar Egeo a los pies de la Torre (3 de diciembre del 92), el derrumbe del vertedero de Bens (10 de septiembre de 1996) o el hundimiento del Prestige (noviembre del 2002).
Teniente de alcalde y diputado por la provincia en el Parlamento de Galicia en la quinta legislatura, la alcaldía le llegó a Losada cuando el presidente Zapatero decidió nombrar al regidor coruñés de las seis mayorías consecutivas y el consejo de ministros de Aznar en María Pita embajador ante la Santa Sede. Fue el 24 de marzo del 2006 cuando el propio Francisco Vázquez le entregó el bastón de mando, apenas tres semanas antes de que Losada jurase su cargo también como senador.
No pasaron dos días para ser recibido por Touriño, entonces presidente de la Xunta, inaugurando un período en el que sacó réditos de los gobiernos amigos. Su primer acto público fue, esa misma semana, un almuerzo en el comedor social de Monte Alto. Había sopa de primero.
Antes de acabar aquel mes, presentó el proyecto del parque del Agra y firmó el convenio para la Casa del Agua y abril se abrió con la supresión del peaje de A Barcala, aquel que Vázquez había prometido derribar con su coche si no se eliminaba.
Fueron aquellos, hasta las elecciones de mayo del 2007, meses en los que Losada desplegó los planos de A Coruña pensada para el futuro, con la presentación de la Ciudad del Mar, la remodelación de la Marina o la inauguración de la plaza de Lugo.
Paseo Francisco Vázquez
El diseño urbano convivió con una creciente proyección en el partido, protagonizando la ponencia sobre ciudades en la conferencia del PSOE en Madrid, en septiembre del 2006, previa a su proclamación como candidato, arropado por el ministro Blanco, para la cita con las urnas de mayo del 2007.
Fueron también meses de actividad institucional, con visita de los Reyes incluida, y de reconocimiento público a su mentor, Francisco Vázquez, al que entregó la medalla de hijo predilecto de la ciudad y cuyo nombre colocó en el último tramo abierto del paseo marítimo. Corría noviembre de su año 1 como alcalde y todavía otras mieles endulzaban el mandato, como la colocación de la primera piedra de la tercera ronda, la inauguración de las líneas low cost en Alvedro o la apertura de la Casa de las Palabras y el parque de Vioño.
Escuelas infantiles, como la de Novo Mesoiro, el parque de Oza, el centro de inserción de la Torre, el ascensor y el mirador de San Pedro, o la apertura al tráfico de los túneles de Eirís, aquellos que había aprobado el último gobierno de Felipe González, llenaron una agenda en la que también tuvieron espacio buses de colores o pasos de peatones con identidad femenina, gestos de A Coruña más amable en la que, sin embargo, las protestas de los funcionarios municipales o el conflicto que comenzaba a germinar en Novo Mesoiro amenazaban la tranquilidad en María Pita.
Centros comerciales
Casi al tiempo era también Losada el encargado de iniciar otras obras que a la larga le granjearon mayor contestación, como las primeras piedras de los centros comerciales Dolce Vita y Espacio Coruña, al que más tarde se sumaría el gigante Marineda City. Entonces, aún sin la crisis declarada, casi nada lo hacía sospechar, como tampoco la tormenta que supuso, tras las elecciones de mayo del 2007, el pacto con el BNG. Aquel abrazo Losada-Tello no solo tuvo su réplica en la comparsa de la batalla de flores de agosto, cuando dos cabezudos escenificaron el matrimonio, sino que supuso la ruptura con el vazquismo. El embajador, predecesor y mentor, le retiró la confianza y el apoyo, abriéndose una nueva etapa que oscureció hasta la celebración de los ocho siglos de A Coruña como ciudad.
Si la oposición de Vázquez a que cediese a un bipartito nacionalista supuso un antes y un después, el cambio de signo del gobierno en la Xunta, en marzo del 2009, amplió la racha de desencuentros. La llegada de Feijoo a San Caetano terminó con el benéfico respaldo institucional en presencias frecuentes de conselleiros, que comenzaron a girar visita a la ciudad, pero a Negreira, y abrió un cruce de acusaciones y reproches reiterados sobre incumplimientos varios. Mientras, los atascos crecían, la tercera ronda seguía pendiente y la oposición capitalizó los retrasos.
Con la crisis plenamente instalada, y Fadesa, todo un icono del desastre inmobiliario, abandonando la ciudad, Losada minimizó la marcha al tiempo que continuaban fraguándose temporales. Dos de ellos barrieron el paseo marítimo, y uno, cuando falleció una mujer al desplomarse otra barandilla, en Os Pelamios, puso en entredicho la capacidad de resistir embates, no solo los del mar y la ría de O Burgo, una de las asignaturas pendientes. El paro galopaba en protestas varias y bajos cerrados, los tribunales sentenciaban a derribar el Conde de Fenosa, a Someso lo cruzaba la operación Relámpago y la oposición, que ya había abierto brecha con el fuera de ordenación del PGOM y la batalla de los canapés, apuntó con el dedazo y el Ofimático.
Penamoa
Atrás quedaban, inaugurados, el recinto ferial, el bulevar del Papagayo, cuyo párking tantas grietas había abierto entre el vecindario, la biblioteca del Castrillón, Marina Coruña, centros de salud, cívicos, haber duplicado la ayuda social, la innovación del talón restaurante... e incluso el desmantelamiento de Penamoa, que aun antes de empezar ya había encendido chispas en Novo Mesoiro por el realojo de chabolistas, mientras la plataforma del Ventorrillo se sumaba al carro de las protestas con el poblado en su recta final.
La acupuntura urbana que transformó las plazas de San Andrés, el Campo da Leña, la apertura de la plaza de Tabacos, la de Pontevedra, el Ágora, la depuradora... son algunos de los proyectos realizados, pero también los conflictivos corredores verdes. Ni haber sido el alcalde que, BOE en mano, logró del Gobierno la ampliación de Alvedro, el compromiso de la nueva terminal o el de la intermodal le permitirán celebrar, el 27 de junio, haber sido también el alcalde con el que la Torre se hizo, en el 2009, universal.
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«A veces uno se equivoca, pero el cambio de la ciudad es espectacular»
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«Traicionaría mis principios si hubiese tomado alguna medida en la que no creyese por complacer al BNG, y no lo he hecho »
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