El clarinetista gallego se abona a la temporada de la Filarmónica de Berlín.
02 sep 2011 . Actualizado a las 17:45 h.Mientras estudiaba clarinete en A Coruña, Darío Mariño Varela solía encerrarse en su habitación para ver una y otra vez vídeos de la Filarmónica de Berlín. Ahora si uno se abona a la temporada de la agrupación alemana, a través de Internet, puede que en alguno de los conciertos vea a Mariño, que a veces actúa como clarinete principal en sus conciertos. En el conjunto que dirige Simon Rattle ha podido cumplir su sueño después de muchos esfuerzos: tras pasar cinco años en la Joven Orquesta Gustav Mahler, donde tuvo como maestro a Claudio Abbado, pudo ingresar en la Karajan Akademie, que le abriría las puertas de la que para muchos es la mejor orquesta del mundo. En Galicia, sin embargo, apenas ha tenido oportunidades de mostrar su reconocido talento.
-¿Qué hace un chico criado en Betanzos en la Filarmónica de Berlín?
-Cumplir un reto personal y desarrollarse profesionalmente.
-¿Sabe que Simon Rattle visitó de incógnito este verano Galicia? ¿Fue usted quien le aconsejó venir?
-Sí, lo sabía, pero no por consejo mío, aunque, de tener la oportunidad, sin duda lo haría.
-Usted que conoce mundo puede decirlo. ¿Qué es lo que le hace falta a la música gallega?
-Un público que demande y consuma música clásica y que los colectivos profesionales se involucren con actividades en centros de estudios y formación, y no solo musicales. La Filarmónica de Berlín, por ejemplo, tiene el llamado Education Future@BPhil. A mí me tocó presentar el clarinete en diversas guarderías públicas en Berlín. De esta manera, se evitaría que la música clásica fuese solo un producto para las élites.
-Veo que también quiere estudiar dirección de orquesta. ¿Le quiere quitar el puesto a Claudio Abbado, con el que trabajó en la Joven Orquesta Gustav Mahler?
-Obviando las diferencias de nivel, la edad lo haría imposible.
-En el pasado llegó a colaborar con la Sinfónica de Galicia. ¿Por qué no ha seguido?
-Sencillamente han dejado de contar conmigo.
-Cada vez hay más músicos gallegos en orquestas extranjeras de gran nivel. ¿Somos mejores de lo que suelen decirnos aquí?
-El músico gallego necesita marcharse y continuar formándose fuera y los más brillantes ganan puestos en orquestas como premio a su trabajo. Dicho esto, lo que puede ocurrir es que aquí no se valore suficientemente este esfuerzo.
-¿Por qué cree que las orquestas gallegas cuentan tan poco con ustedes?
-Difícil de explicar, creo que Galicia es un caso único. Una razón podría ser que no haya prácticamente gallegos en las orquestas de nuestra comunidad y eso repercute en una falta relevante de apoyo, hasta el punto de que haya tenido que nacer la Orquesta Gaos para apoyar a nuestros jóvenes. Cambiar la situación está en manos de políticos, gerentes y músicos de las orquestas profesionales, aunque reitero que el músico gallego debe formarse para no convertirse en un profesional de segunda categoría.
-El año pasado tenía previsto tocar con la Orquesta Gaos y no pudo ser por culpa de la erupción de un volcán en Islandia. ¿Se le espera esta temporada?
-Si el volcán islandés de imposible pronunciación lo permite esta vez así será, la temporada que viene. Programamos hacer con la Gaos una colaboración de concierto con algún compañero y amigo de la Filarmónica de Berlín.