Muy sonrientes y cercanos. Así aparecieron los príncipes de Asturias en A Coruña ayer, donde asistieron a la entrega de los premios del voluntariado. Tanto doña Letizia como don Felipe vistieron trajes semejantes en gris marengo, y el toque de color lo puso la princesa con un fular fucsia, que combinó con un bolso del mismo tono. Y aunque no es muy habitual verla con zapatos planos, en esta ocasión optó por unos cómodos mocasines con cordones.
A gritos de «Letizia, guapa», los príncipes se giraron para saludar al medio centenar de coruñeses que se congregaron ante el Palexco. Incluso algunos, como Silvia, no dudaron en ausentarse por unos minutos de su puesto de trabajo para ver al príncipe Felipe, al que encontró muy «cercano». Alberto y Eugenio, compañeros de Silvia, tenían otro punto de vista: «Es más bajita de lo que pensaba. No es ni tan delgada ni tan alta como la pintan en la tele».
Los príncipes llegaron a las doce menos veinte y durante cuarenta minutos estuvieron recorriendo los 70 puestos de las organizaciones. En una de ellas, el príncipe fue obsequiado con una camiseta de baloncesto, y no dudó en lanzar unas canastas. Además, Aspace les regaló unos lápices de cerámica personalizados para las infantas Leonor y Sofía.
Los premios individuales recayeron en María Isabel Bayonas, con las personas autistas y sus familias; María Matos, con la población reclusa, y la mención honorífica de Juan Lara Crevillén. La Asociación Renacer de A Coruña se llevó uno de los premios colectivos por su trabajo con los excluidos, y también hubo un galardón para Os Petíts Fréres y la Fundación Cibervoluntarios.
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