Los 27 de la ría de O Burgo

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira CRÓNICAS DESDE LA TORRE

A CORUÑA

17 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La visita de una amplia delegación de eurodiputados a la ría de O Burgo ha reabierto el debate sobre uno de los grandes problemas medioambientales de la comarca coruñesa. La ría que conecta cuatro de los cinco ayuntamientos más importantes del área metropolitana está sucia, sí. Y mucho. Los mariscadores, con toda la razón, se quejan del olvido sucesivo de las diferentes administraciones, por las que han pasado responsables políticos de todas las siglas, como los que gobiernan en los ayuntamientos afectados. Para decirnos esa evidencia han tenido que venir los 20 de la Unión Europea. No los países miembros, sino el amplio elenco de acompañantes que seguía con toda su parafernalia a los siete eurodiputados que se escaparon de la gélida Bruselas a Galicia en una millonaria excursión con la que justificar su durísima semana de trabajo en beneficio de todos los europeos y las jugosas dietas derivadas del viaje.

La ría está sucia. Sí. ¿Cómo arreglarla? Después de tantos años, parece claro que solo hay una solución: invirtiendo lo suficiente en dragar los lodos y, de paso, poner los medios suficientes para evitar que los residuos contaminantes o la porquería siga llegando a caño libre al caudal del agua que pasa por Cambre, Culleredo, Oleiros, A Coruña y desemboca en Santa Cristina.

De todos los colores. Tampoco conviene olvidar la ingenuidad de la Xunta, que da por resuelto el problema en un 99 %, según sus propias cifras, algo del todo incierto, ni la pasividad del Gobierno central, donde el millón de euros anual para inversiones que pactaron de forma sucesiva durante tres años el BNG y el PSOE de Zapatero no se gastó nunca y que con el PP ha pasado a desaparecer directamente de los Presupuestos Generales del Estado.

Frente común. En este asunto, como en muchos otros, hay razones de peso para que nuestros políticos olviden sus pequeñas mezquindades y la apuesta por el localismo y el minifundismo para crear un frente común con el que luchar contra una gran afrenta. El saneamiento de la ría es una oportunidad desde el punto de vista económico, por la reactivación del marisqueo y el aumento de su atractivo para nuevas inversiones, además de mejorar sus potencialidades turísticas y llevar aparejada una mejora indudable de la calidad de vida de los vecinos. ¿A quién le corresponde asumir el liderazgo del proceso? Parece obvio que el desafío de recuperar la ría debe pasar por la implicación del Ministerio de Medio Ambiente y la Xunta, ambos en manos de gestores del PP. Pero también habrá que contar con los gobiernos locales de Cambre (PP), Culleredo (PSOE y BNG) y Oleiros (Alternativa), así como con A Coruña. El mapa de siglas refleja lo evidente: todos los partidos tienen una cuota de responsabilidad. El «y tú más» debe convertirse en un «juntos podemos». De lo contrario, la ría seguirá siendo un basurero en la próxima visita. Por mucho que tarden en volver.

La pregunta del millón de incógnitas

¿Qué va a quedar abierto en A Coruña? Es la pregunta que más se oye en los cenáculos empresariales de la ciudad. El progresivo desmantelamiento del sector productivo está dejando al casco urbano sin empresas transformadoras de referencia, más allá de la refinería y Estrella Galicia, que tras amagar con su traslado de la Grela ha optado por ampliar sus instalaciones y modernizar su línea de producción. La pregunta sin respuesta se acentuó tras conocer la sorpresiva decisión de General Dynamics de poner fin a 75 años de historia de una fábrica, la vieja Santa Bárbara, que lleva más de una década de larga agonía y amenazas de clausura. Son muchas las incógnitas que quedan por resolver en este caso. ¿Devolverá la multinacional americana las cuantiosas ayudas recibidas tras comprar Santa Bárbara? ¿Permitirá el Ministerio de Defensa perder a una empresa líder y con prestigio con un importante caudal de I+D+i? ¿Oculta algún interés personal el ministro del ramo, con un pasado reciente vinculado al sector para desmantelar la industria española y aumentar la dependencia de proveedores foráneos, fundamentalmente de Estados Unidos?