Tormentos en Santa Bárbara

A CORUÑA

25 feb 2013 . Actualizado a las 15:06 h.

La sabiduría popular dice que siempre nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena para pedir su protección. El caso de la fábrica de armas, antes conocida con el nombre de la santa de las tormentas, recuerda mucho ese dicho. O el cuento de Pedro y el lobo. Durante los últimos tres lustros han sido más las veces en las que se ha hablado del posible cierre de la factoría que del talento y las posibilidades de crecer de la misma. Un comité de empresa batallador ha mantenido encendida siempre la luz de alerta, pero las promesas políticas no llegaron nunca a cristalizar en compromisos serios de permanencia y ampliación.

Por ello, el declive de la factoría coruñesa ha sido imparable. Ha sido constante la pérdida de empleados por los objetivos de rentabilidad de la multinacional americana que recibió todas las bendiciones de la Xunta y el Gobierno central (del PP y del PSOE) para garantizar la supervivencia de una empresa histórica en la ciudad. También se le han cortado otras posibles vías de desarrollo al tener por ley un único cliente, el Ministerio de Defensa, y unas limitaciones productivas claras para no entrar en competencia con los otros centros de trabajo de General Dynamics en el resto de España.

De nada ha servido esa parcelación. La empresa americana ha decidido cerrar y vender todos sus activos para hacer caja. Las armas no son negocio en época de crisis, pero en Santa Bárbara hay una importante base de trabajadores preparados en lo más avanzado del I+D+i, además de maquinaria de última generación preparada para aplicar sus utilidades a la industria civil de manera casi inmediata, en cuanto reciban los permisos necesarios.

Otros clientes. La unidad política en torno a la fábrica de armas coruñesa ha sido una buena noticia. Con los ligeros matices de que cada partido ha intentado arrimar el ascua a su sardina, todos han apostado por dejar que sea el comité de empresa el que lidere el proceso negociador, con todos los representantes de la Xunta y el Ayuntamiento detrás. La estrategia coordinada debe alcanzar varios retos. El primero, convencer al Ministerio de Defensa para que liquide el monopolio exclusivo sobre la factoría. Luego, ayudar a conseguir nuevos clientes -algunos ya hay interesados- y tratar de garantizar el futuro para una de las pocas grandes empresas que quedan dentro del casco urbano.

Alvedro y el turismo. También hemos conocido esta semana que Air Europa renuncia a operar desde A Coruña al menos de momento. En el aire, nunca mejor dicho, están las compensaciones económicas que la aerolínea reclama para desembarcar en Alvedro. No es difícil observar que la caída de usuarios del aeropuerto ha ido pareja al descenso de pernoctaciones en los hoteles, ya por debajo del 50?% en el 2012. Por no hablar de los incrementos de costes que sufren los empresarios coruñeses por el monopolio de Iberia. Queda mucha tarea por acometer.