Esta semana, el gobierno local ha desnudado sus intimidades. La liquidación del presupuesto es el examen contable que pone encima de la mesa la realidad de la gestión, las promesas ejecutadas y los asuntos pendientes por resolver que pasarán de un ejercicio a otro a la espera de ser solucionados. La del 2012 es la primera liquidación completa del actual equipo de gobierno, ya que la anterior incluía el epílogo del bipartito comandado por Javier Losada. Y en este primer estriptís contable del PP, la mala noticia llega por la vía de la ejecución presupuestaria, uno de los caballos de batalla de los populares en la oposición y que se les está atragantando ahora que asumen la responsabilidad de dirigir la ciudad.
La realidad es que la cifra de cumplimiento del presupuesto inversor es muy superior a la de otros años. El 54 por ciento del presupuesto total es una cifra mucho más elevada que la del año anterior, que se quedó en un escuálido 42 por ciento, y bastante por encima de la media de los últimos ejercicios. Pero ese balance triunfal tiene algunos peros. Por ejemplo, que en ese capítulo inversor se incluyen los pagos de parte de la llamada «herencia envenenada», como las sentencias derivadas de la urbanización de Someso y el llamado caso Relámpago.
Las malas noticias. Las malas noticias son que en el peor año inversor de las administraciones, tanto de la Xunta como del Estado, en las arcas municipales han quedado más de quince millones de euros sin gastar. Y eso es un grave problema. Sobre todo en medio de la recesión y del enorme parón de la iniciativa privada como el que atraviesa la economía española en estos momentos. Ese caudal excedente es lo que en el argot técnico se conoce como remanente y es la herramienta con la que se reprograman las inversiones en el ejercicio siguiente. Es lo que la oposición suele reprochar al gobierno ejerciente como un ejemplo de «mala gestión», como el propio Carlos Negreira hizo con Javier Losada en sus tiempos de líder de la oposición. Ese remanente permitirá disponer de otros quince millones de euros adicionales este año. El problema es que ese dinero debería estar gastado y produciendo ya. Por eso, su existencia no deja de ser una mala noticia.
Los plazos y compromisos. Muchos de esos incumplimientos tienen que ver con la dificultad para cumplir los plazos, reducir los trámites y acelerar el trabajo de la burocracia municipal. Un ejemplo es el aparcamiento del Materno o el de las Conchiñas. Tras los sucesivos anuncios de autorización, licitación, adjudicación y demás, la primera piedra no acaba de llegar. Y eso que, por ejemplo, esas dos infraestructuras forman parte de las promesas electorales del PP desde hace dos años. En las Conchiñas, ya se ha puesto el cartel de inicio de las obras. El problema es que en el Materno, donde es igual de urgente, ni siquiera se ha completado el trámite administrativo para la cesión de terrenos para su construcción. Y ya van casi dos años.
Globalia, un mundo de oportunidades
Alvedro se ha encontrado con una gran noticia cuando pocos la esperaban. El tesón y los contactos del alcalde, Carlos Negreira, han permitido salvar una compleja negociación con Air Europa que parecía abocada al fracaso entre el aplauso de quienes dicen apoyar el aeropuerto. La presencia del dueño de Globalia, el primer operador turístico español, Juan José Hidalgo, abre para la terminal coruñesa, y para todo el norte de Galicia, un mundo de oportunidades en forma de nuevos destinos y de conectividad con el resto del planeta. Y eso es lo verdaderamente importante, que el 42 % del PIB gallego que está radicado en A Coruña y su comarca podrá mejorar sus tiempos de trabajo y reacción con una nueva compañía que les conectará con el primer hub español, Madrid, y que, además, servirá para moderar los precios de los vuelos a la capital. El segundo factor positivo, además de la generación de empleos directos que llevará aparejada la operativa de Air Europa, es la potenciación de la ciudad y toda la comarca como destino turístico. Su dotación hotelera y los precios lo hacen muy competitivo. Solo falta ahora que el sector se ponga las pilas y demuestre su preparación.