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Oswaldo Digón: «Cuando me divorcié empecé a dedicarme al humor»

A CORUÑA

PACO RODRÍGUEZ

27 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Aprimera vista no parece muy gracioso. Pero unos segundos después te das cuenta de que falla la primera impresión. «Ya me lo han dicho. Parezco agresivo. Soy serio, pero solo en el sentido de responsable. Tengo un pronto de mala leche que me dura dos segundos, como a un perro cuando le pisas una pata, pero me siento fatal con el rencor y el mal humor», comenta Oswaldo Digón Alba. «Como la duquesa. Creo que no soy de la familia», apunta sonriente sobre su segundo apellido. Tiene 39 años y una novia que trabaja en una tienda de moda surfera en la estrecha de San Andrés. «Antes estuve casado y no salió bien. Fue un punto de inflexión en mi vida. Cuando me divorcié empecé a dedicarme al humor», confiesa. Es verdad, todo cambió en el 2009, el año de la separación. «Pasé de ser funcionario a ser autónomo. Llevaba 10 años trabajando como técnico de cultura del Ayuntamiento de Sada. Desde allí impulsamos, por ejemplo, la Mostra de Teatro. Pero si el matrimonio iba a ser para toda la vida y se acabó, decidí romper con todo», recuerda.

Éxito en Barcelona

Cinco años después triunfa con su espectáculo Diálogos en 3D, del que lleva más de un centenar de funciones, en teatros de Barcelona, Madrid o Valencia. También trabaja en el equipo del Club de la Comedia y actúa por España adelante. Los lunes se sienta en los micrófonos de Radio Voz. Lo suyo es el monólogo. «Estoy yo solo en el escenario. En realidad suelo estar bastante solo por mi trabajo y por mi vida. Viajo mucho, vivo en Sada y mis amigos están en A Coruña. Por suerte me llevo bien conmigo mismo», reflexiona este cómico que iba para psicólogo.

Por la sombra

Nos vemos en uno de los pocos días de calor que nos regaló el mes de julio. «No me gusta el sol, ni la playa. Vivo en la sombra. Soy libra y me gusta mucho más el otoño», confiesa. Dejó la carrera de Psicología pero sigue atrayéndole más leer ensayo que novela. «Soy fan de José Antonio Marina». Nada más levantarse, dice que siempre de buen humor, se toma un café y se pone a escribir hasta las dos de la tarde. «Me inspiro en mis miedos y también en la gente triste, que nunca ve el lado positivo de las cosas. Estoy preparando un nuevo show, Para qué sirve un cómico, que va sobre la muerte», adelanta. Su principal afición es «arreglar cosas. Soy muy manitas. En mi casa hice la reforma de la cocina y de la terraza. Me gusta mucho trabajar la madera», asegura Oswaldo, que se declara cocinillas y no perdona una siesta. «Si es de 45 minutos mejor que de media hora».

Artista polifacético

Cultiva otras disciplinas artísticas. Le gusta dibujar y publica viñeta semanal en su blog Lito&Marcial. Forma parte del grupo Almas de cántaro en el que canta y toca la guitarra. «Toco fatal. Para un tercero puede incluso resultar desagradable, pero lo hago sin pudor». También está volcado con el teatro de improvisación. «Una vez a la semana necesito subir al escenario a improvisar», confiesa. Dice que cada vez es más conocido en el sector y que su espectáculo de Barcelona está en la lista de los más valorados por el público. Me habla de la ilusión que le hizo conocer y trabajar a lado de Dani Rovira, Quique san Francisco o Leo Harlem y de los gallegos Pepo Suevos y Touriñán. Nos despedimos. Oswaldo se va por la sombra. Solitario y sonriente. «Cuando puedo hacer una escapada me voy a San Román de Cervantes, en los Ancares, donde viven mis padres y donde nací».