El sestercio de bronce de Faustina, último rastro de los romanos en A Coruña

El hallazgo de una moneda del siglo II inaugura tres semanas de excavaciones en el castro de Elviña


a coruña / la voz

El salario medio de un obrero de la Roma imperial oscilaba entre 700 y 2.000 sestercios al año. Por la esclava Fortunata pagaron 2.400, y al general Craso el escritor Plinio el Viejo le atribuye una fortuna de 200 millones. En el anverso de la moneda se representaba la imagen del emperador. «Casualmente aquí, con el 8M tan cerca, apareció una figura femenina, la de Faustina la Menor, casada con Marco Aurelio y madre de un montón de hijos, uno de ellos el emperador Cómodo», explica Roberto Bartolomé, arqueólogo director de la intervención que la empresa lucense Engobe lleva a cabo desde este lunes en el castro de Elviña, ya con hallazgos.

A mediados de semana, cuando apenas habían iniciado las labores de retirada de la capa vegetal que cubre el área de 120 metros cuadrados a excavar, en el nivel más superficial y más reciente, el equipo encontró un sestercio de bronce datado en la segunda mitad del siglo II, y un proyectil de plomo de la batalla de Elviña, de principios del XIX. Aunque separados por 1.600 años de historia, los dos fragmentos del pasado de Elviña salieron juntos a la luz en una tierra cultivada hasta hace muy poco.

La sorpresa fue relativa. «Desde el punto de vista arqueológico no es extraño», advierte Bartolomé, al frente de un equipo de siete especialistas que a finales de la próxima semana podrían haber llegado, con palas o pincelitos -«el método depende de la zona», corrige el arqueólogo-, al pavimento que pisaron los habitantes del castro, hoy enterrado a un metro de profundidad. ¿De qué época si el asentamiento estuvo habitado desde el siglo II a.C. hasta el IV d.C.?

«Lo que aparezca, si aparece, nos dará información y quizá permitirá datarlo. Es como la catedral de Santiago, de la iglesia románica poco queda, la fachada de Obradoiro es barroca. El origen del castro está en la Edad de Hierro pero la parte más antigua es la que peor se conservó», indica Roberto Bartolomé.

La excavación, promovida por el gobierno local -«le están dando un buen meneo al castro», reconoce el especialista-, continúa el trabajo iniciado en una intervención anterior en la que se descubrió un muro en la parte suroeste, cerca de la puerta monumental, que ahora consolidarán, después de excavar el derrumbe de piedras que se desprendieron de la estructura. En tres semanas habrán terminado el trabajo in situ. Las piezas selladas por la tierra que pudieran aflorar -no se esperan grandes descubrimientos- serán documentadas, sigladas individualmente y trasladadas a San Antón, y Roberto Bartolomé presentará el informe y la memoria del trabajo. Habrá que esperar para saber dónde se acuñó el sestercio de Faustina.

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