Los vecinos dicen que ya no hay okupas en el Club Financiero de A Coruña y exigen tapiarlo

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

Los tres últimos usurpadores abandonaron este lunes las instalaciones

29 ago 2023 . Actualizado a las 20:14 h.

Los tres últimos okupas del Club Financiero cumplieron su promesa de abandonar las instalaciones. Este lunes, todavía estaban en cama al mediodía. Ya por la noche, no se les vio. Así que los colectivos vecinales creen que el edificio está desalojado. Aunque hay voces que no lo dan por hecho. Tienen miedo a que regresen y contra eso solo cabe tapiarlo. Así que exigen a la propiedad o a la empresa inquilina, Mercadona, proceda de inmediato a su derribo para evitar que el problema continúe.

Las diferentes asociaciones vecinales están en permanente contacto para controlar que nadie lo vuelva a usurpar y a la espera de que las autoridades, una vez, entregadas las firmas, actúen para que estos hechos no vuelvan a ocurrir.

Se sabía que el desalojo del Club Financiero propiciado por vecinos de Matogrande, barrio de las Flores y Elviña no iba a ser fácil. El pasado miércoles se concentraron frente al inmueble y tras un tenso encuentro con los que allí vivían, se acordó un plazo para que abandonasen las destruidas instalaciones. Los vecinos les dieron unos días y los okupas prometieron que el fin de semana se irían. Llegados a la fecha, tres de ellos no lo hicieron.

La presión vecinal en este desalojo se produjo no por la okupación en sí, sino por la inseguridad que generó en esos barrios de alrededor la presencia de los supuestos usurpadores. Residentes de la zona llevan meses denunciando una ola de criminalidad que achacaban a esos okupas. El presidente de la Asociación de Vecinos de Matogrande, Esteban Velasco, quiso destacar ayer que «en ningún momento se utilizó la violencia para forzar a esas personas a irse del Club Financiero. Se habló con ellos y se les hizo entrar en razón».

Durante la concentración del pasado miércoles frente a las puertas del Club Financiero, algunos de los participantes, una vez que los okupas se comprometieron a abandonar el inmueble, se dirigieron a otras casas del barrio de las Flores que también estaban usurpadas. Una de ellas, en la calle de las Rosas. Un grupo de residentes aparecieron por sorpresa en la vivienda y tras un intercambio de pareceres, uno de los okupas llamó a la Policía, que medió en una discusión «subida de tono» y el asunto terminó con una tregua. Los Okupas prometieron abandonar la vivienda al día siguiente y así hicieron.

Minutos más tarde, ese mismo grupo de vecinos se dirigió a la calle Tulipanes, donde también había una casa usurpada. Como en el anterior caso, el okupa pidió un día y se fue.

Un edificio que lleva tres años okupado

El Club Financiero cerró sus puertas a principios del 2020 porque no daban las cuentas y sus acomodadas y lujosas instalaciones quedaron en el más absoluto de los abandonos. Por dentro y por fuera. El amplio jardín se volvió selva, y el interior, una pena. El ostentoso edificio de Salvador de Madariaga, sin vigilancia y al que no se le privó de los mejores materiales y de un noble mobiliario, fue entonces un caramelo para delincuentes de todo pelaje que fueron saqueando el inmueble a lo largo de tres años hasta destrozarlo.

Ya sin nada de valor y con las instalaciones con huecos para poder entrar, el edificio fue okupado por diferentes personas. Al principio, cuando acudió la policía para echarlos, los agentes ya no pudieron. Los supuestos usurpadores demostraron que llevaban un tiempo y estaban totalmente asentados. Por tanto, con la ley de su parte han hecho del inmueble su hogar. Aunque ya no pueden disfrutar de la piscina interior porque hoy solo es un hueco en el suelo. Tampoco del gimnasio, porque no quedó ni una cuerda para saltar a la comba. Y cuando van al baño tienen que andar con ojo para no cortarse con los cristales que inundan el suelo. En ese lugar había peluquería, lavado de coches, pistas de squash y restaurante. Los allanadores no disfrutarán de todas esas prestaciones, pero disfrutaron de 3.800 metros cuadrados para hacer lo que les placiera.