
Los senegaleses Ibrahima Diack y Magatte N'Diaye recibieron de la alcaldesa el título de hijos adoptivos de la ciudad por intentar salvar a Samuel de sus asesinos
24 feb 2025 . Actualizado a las 20:16 h.De todos los que presenciaron el linchamiento de Samuel Luiz Muñiz la vergonzante madrugada del 3 de julio del 2021, «foron os que máis tiñan que perder», en palabras de la alcaldesa, los que corrieron en su auxilio para tratar de ponerlo a salvo. Dos inmigrantes senegaleses en situación irregular, Ibrahima Diack y Magatte N'Diaye, que tal y como declararon en el juicio, tenían «muchísimo miedo» de que la policía los pillara en un «lugar lleno de sangre por todas partes» y, con todo y eso, no dudaron en coger en brazos a Samuel, ya agonizante, e intentar llevarlo lejos hasta que los golpes de la turba y la llegada de las fuerzas de seguridad les aconsejaron irse.
Ayer los dos hombres, marineros en su país, fueron ovacionados en el salón de plenos del Ayuntamiento por los amigos del muchacho asesinado, compatriotas, políticos y policías en una emocionante ceremonia de entrega de los títulos de hijos adoptivos de la mano de Inés Rey. La alcaldesa, que les ofreció la primera parte de su discurso en francés, manifestó el «agradecemento eterno» de la ciudad a dos «rescatadores da bondade salvaxemente eliminada», que «non tiñan apenas dereitos formais naquel momento pero si atenderon sen dubidar os seus deberes cidadáns», apuntó Rey antes de citar a Galeano: «Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».
Grandes, Ibrahima Diack y Magatte N'Diaye insistieron en quitarse de encima heroísmos y en invocar a la familia, la educación y la humildad como fuentes de una conducta que redime a la humanidad. «Nací en una familia que no tenía mucho pero que me dio cosas que valen más que el dinero. Si quieres llegar lejos y alguien necesita ayuda, tienes que darla», proclamó Diack desatando un aplauso cerrado.
Su compañero, muy emocionado, habló del futuro en tiempos «espantosos», tal y como denunciara minutos antes la alcaldesa. «No somos héroes. Hicimos lo que teníamos que hacer, lo que nos enseñaron nuestros padres. Si se cultiva odio, lo que crece es violencia, intolerancia, ignorancia y conflictos. Si las semillas son valores, lo que crecen son valores. Y si se cultivan valores, lo que crece es respeto, comprensión, solidaridad y amor. Solo crece lo que se planta y se cultiva. Nuestros padres, desde la pobreza de la vida en Senegal, plantaron y cultivaron en nosotros valores. Por ellos estamos aquí», afirmó Magatte N'Diaye antes de terminar con un llamamiento a «las escuelas y los gobiernos» para que «ayuden a plantar la educación en los hombres».