La odontóloga repasa su trayectoria tras 20 años asentada en A Coruña
16 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Transmite buenas vibraciones. «Creo que mi principal virtud es que soy muy empática», comenta. En el pequeño trayecto desde su clínica hasta la cafetería Defresh de Juan Flórez saluda a varias personas con mucho cariño y la camarera del local le pregunta por sus hijos. Pide un te rooibos y me intereso por la gran fotografía de un cigarrón de Verín que luce a la entrada de su negocio en la calle Nicaragua. «Soy de allí y mi marido y mis hijos son cigarrones. Nunca faltamos al entroido y el Domingo de Corredoiro, que es el primer día grande, allí estamos. Me crie en Verín y nos volcamos con sus tradiciones», comenta Eva Carrajo Iglesias, que lleva 20 años asentada en A Coruña. «Me vine a lo loco. No tengo familia aquí, pero sí amigos que me hablaban muy bien de la ciudad, Es duro empezar sin conocer a mucha gente, pero fui colaborando con otras clínicas hasta que abrí con mi nombre en un primer piso encima del Zara de Juan Flórez. Mi marido estaba trabajando en Madrid y también se vino», recuerda esta mujer de singular, original y llamativo apellido que se siente una coruñesa más. «Te puedes imaginar la cantidad de bromas que me han hecho a lo largo de mi vida, pero nunca me sentó mal ninguna. Lo llevo muy bien. Soy la única vecina de A Coruña con este apellido. Mis hijos lo tienen de segundo», aclara.
Equipo femenino
Desde que era una niña, que veía los cigarróns de su tierra, siempre quiso dedicarse a la medicina. «No hay tradición en la familia, pero me tiraba ser pediatra porque me encantan los niños. De hecho, ahora que soy odontóloga prefiero trabajar con mayores porque sufro si un pequeño lo pasa mal», comenta Eva, que el mes que viene cumple 45 años y tiene dos hijos de 11 y 8. Finalmente se fue a Madrid a estudiar odontología y dice que le gustó. «Me encanta ayudar a las personas, Hay gente que viene con complejos y en muchos casos ejercemos de psicólogos», asegura esta especialista en cirugía e implantología que dirige un equipo en el que todas son mujeres: anestesista, ortodoncista, endodoncista, odontóloga general, y especialista en prótesis. «Podemos abarcar todas las especialidades porque tengo a la gente adecuada». Dice que sus padres la criaron en la cultura del esfuerzo y que intenta compaginar el trabajo con vivir y dedicar tiempo a sus hijos. «Al mes de dar a luz ya vas a trabajar. Ser autónoma es un sacrificio, pero hay que conciliar porque el contacto familiar es importante», destaca.
Consejos básicos
Dice que en casa no ejerce de madre dentista insistente. «Nadie se debe acostar sin lavarse los dientes, eso es básico. Pero no me vuelvo loca e intento no hablar de mi profesión en casa, aunque a veces cuento alguna cosa», confiesa. Le pregunto por cómo se ve dentro de unos años y lo tiene claro: «Depende de si los niños deciden seguir mis pasos. En caso de que no, creo que traspasaría el negocio para intentar vivir la vida si la economía y la salud me lo permiten. No tengo planes de crecer, de abrir más clínicas. Disfrutar es salud y a la familia la quiero mucho y necesito tiempo para estar con ellos», reflexiona. Ve como un defecto que se exige demasiado y no soporta la impuntualidad. «Ni la falta de respeto ni la mentira, aunque sea pequeña».
A Eva le gusta la música indie y le encantaría poder ir a un concierto de Coldplay. «En la consulta ponemos música relajante porque nos da calma para trabajar y le viene bien a los pacientes, que algunos llegan muy nerviosos», informa. De vez en cuando aprovecha para ir al cine y cada pocas semanas intenta escaparse a su tierra natal para dar un paseo en bicicleta a orillas del Támega. Pero después de dos décadas viviendo en A Coruña reconoce que «estoy contenta y me gusta la ciudad, fue un acierto haber apostado por venirme aquí», sentencia sonriente e insiste en invitarme al café. Un placer pasar un rato con la única Carrajo de A Coruña.