Los sindicatos policiales se querellarán contra la Asociación Gitana por sus acusaciones sobre la muerte de un detenido en A Coruña

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

Jupol, SUP y la CEP niegan la existencia de brutalidad durante el arresto y aseguran que fue escrupuloso ante la denuncia de la familia

19 dic 2025 . Actualizado a las 13:54 h.

La muerte de un hombre de 35 años en la madrugada del martes mientras era detenido en su propio domicilio de la calle de la Merced se debió, según familiares y amigos, arropados por la Asociación Gitana Española, a la «brutalidad empleada por los agentes». No se creen que se deba a un paro cardíaco, tal y como apuntan los primeros indicios. Durante el sepelio, oficiado ayer en el cementerio de Feáns, los más cercanos al fallecido llegaron a denunciar que se trató de un «asesinato». 

A falta del informe final de la autopsia, ante esas «gravísimas y falsas acusaciones», los sindicatos policiales Jupol y SUP no solo sostienen que la intervención de los agentes «se ajustó escrupulosamente a los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad que rigen la actuación policial», sino que anuncian acciones judiciales contra la Asociación Gitana Española. Por su parte, la Confederación Española de Policía «exige» al Jefe Superior de Galicia que la Dirección General se querelle contra ese colectivo y contra «todos los que han faltado a la honorabilidad de la Policía Nacional y a la de sus agentes».

Lo que se sabe hasta ahora, según fuentes cercanas a la investigación, todo comenzó con una llamada. Los vecinos del edificio donde se produjo el arresto alertaron a los servicios de emergencia alrededor de las tres de la madrugada, al observar que un hombre «fuera de sí» estaba golpeando puertas y el ascensor del inmueble. De inmediato se desplazaron hasta el lugar dos patrullas, una de la Policía Local y otra de la Policía Nacional, que lograron localizar la vivienda desde el que procedían los gritos.

Una vez en el interior del edificio, según el sindicato policial Jupol, tras llamar a la puerta apareció una mujer que les informa de que «el varón llevaba toda la tarde consumiendo sustancias estupefacientes y alcohol». Añade el SUP que el arrestado «se encontraba en un estado de elevada excitación».

De forma súbita, y sin mediar palabra, siempre según la policía, el ahora fallecido irrumpió desde una de las habitaciones esgrimiendo un cuchillo y «abalanzándose contra los agentes». Ante el ataque sorpresivo y «la amenaza grave e inminente para su integridad física, los policías se vieron obligados a replegarse tácticamente hacia el exterior. Durante la agresión, el varón tropieza y cae al suelo, momento que es aprovechado por los agentes para reducirlo e inmovilizarlo mediante el uso de grilletes», añaden los responsables de Jupol.

Añade el Sindicato Unificado de Policía (SUP), «una vez controlada la situación, se lo coloca en una posición de sentado, a la espera de los servicios sanitarios ya comisionados para valorar su estado de exaltación». Minutos después, el hombre comienza a mostrar síntomas de desfallecimiento, entrando finalmente en parada cardiorrespiratoria. Los agentes sostienen que «de manera inmediata proceden a retirarle los grilletes e inician las maniobras de reanimación cardiopulmonar, que continúan hasta la llegada de la ambulancia».

Desde Jupol quieren mostrar su «total respaldo a los compañeros actuantes, cuya intervención se ajustó escrupulosamente a los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad que rigen la actuación policial». En la misma línea se sitúa el SUP, que «no tolerará en ningún caso falsas afirmaciones que afectan tanto al honor de los compañeros actuantes, ponen en serio riesgo la integridad de los que día a día defienden los derechos de todos los ciudadanos aun a riesgo de su propia integridad física, y pretenden manchar el nombre de la Policía Local de esta ciudad y de la Policía Nacional».

La Confederación Española de Policía, por su parte, dicen estar «cansados de ser el blanco de todos los intransigentes y delincuentes. Trabajamos sin medidas legales adecuadas y sin ser considerados profesión de riesgo con unas cifras de agresiones que asustan». Y es que, añade la CEP «cada año 17.000 agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil son agredidos, de ahí que este hecho y las manifestaciones de esta asociación hayan colmado nuestra paciencia, por todo ello instamos a que la Dirección General de la Policía se querelle contra los autores de estas graves manifestaciones y se defienda el honor de nuestra institución y su agentes, así como que se le de cuenta a la Fiscalía para que tome cartas en el asunto e investigue a esta asociación y su comunicado por si en el mismo se hubiese cometido algún presunto delito contra nuestro colectivo».

La Sociedad Gitana Española rectifica, ensalza al colectivo policial, pero mantiene la denuncia contra los agentes actuantes

La Sociedad Gitana Española, ante las denuncias presentadas por los sindicatos policiales, emitieron un comunicado que dice así: «rectificamos los comunicados anteriores donde se acusaba a la Policía de matar a este gitano, pidiendo disculpas a todo el colectivo de la Policía, Director General de este Cuerpo a nivel Estatal, Jefe de este Cuerpo en Galicia y a todas las personas que se hayan podido sentir ofendidas por las acusaciones del comunicado anterior». Añaden que, «por descontado no podemos acusar a todo el Cuerpo de Policía de estos hechos si no que las acusaciones expresadas se refieren a algunos miembros con nombres y apellidos, los cuales, con su actuación desmedida pudieron cometer varios supuestos delitos, ya que fueron 9 policías para detener a una sola persona y además entrando a su casa».