La Champions de comer chuletón acaba en empate en Arteixo

Por Pablo Portabales

A CORUÑA

portabales.De izquierda a derecha, Antonio Vecino, Juan Meijide, Julio Conchado y Alberto Mañana, que disputaron en la parrillada Gardel de Arteixo la final del I Campeonato Gallego de Chuletón en medio de una gran expectación
De izquierda a derecha, Antonio Vecino, Juan Meijide, Julio Conchado y Alberto Mañana, que disputaron en la parrillada Gardel de Arteixo la final del I Campeonato Gallego de Chuletón en medio de una gran expectación cedida

El campeonato celebrado en la parrillada Gardel tuvo cuatro finalistas

25 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La final empezó a las 21.50. Sonó la música de la Champions League y los cuatro finalistas saltaron al terreno de juego de la parrillada Gardel, establecimiento promotor del I Campeonato Gallego de Chuletón. Tras varias eliminatorias previas, Antonio Vecino, Juan Meijide, Julio Conchado y Alberto Mañana fueron capaces de comer más carne que sus rivales y ganaron la plaza más deseada, la de la gran final. «El reto definitivo se planteó con un alto nivel de exigencia. Los concursantes debían superar la barrera de los tres chuletones, en una prueba donde no solo contaba la cantidad, sino también la gestión del ritmo de ingesta, la estrategia y la resistencia física», explica Raúl Gutiérrez, propietario del negocio. Fue como un partido de fútbol pero de comer chuletón de vacuno. En la primera ronda se sirvió a cada participante una pieza de un kilo, acompañado de ensalada y patatas.

La prueba arrancó con un ritmo de mandíbula endiablado. A las 22.05 Julio y Alberto iniciaron su segundo chuletón y, diez minutos después, Antonio y Juan hicieron lo propio. A las 22.35, los participantes hicieron una breve pausa de hidratación durante la cual tomaron un gin-tonic, antes de afrontar la siguiente fase del reto. Tras el descanso, a las 22.50, Antonio, Juan, y Alberto atacaron el tercer chuletón y Julio dijo basta. A las 23.15, una hora y pico después del inicio, los tres aspirantes acabaron el tercer chuletón y la final acabó con un empate. El premio de mil euros para consumir en la parrillada lo reparten entre los tres ganadores. El evento combinó espectáculo, gastronomía y ambiente festivo. «La idea es consolidarlo como una iniciativa singular dentro del calendario culinario gallego», apunta Raúl. Habrá que empezar a entrenar. Vaya enchenta.