El personaje tiene que tener ese punto popular, poco refinado, trangalleiro, cómico y descarado que está en nuestro ADN. En esa Coruña de barrio, lercha y chocalleira, que improvisa sin vergüenza y jamás se queda callada
19 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Tenemos los coruñeses tan identificado el significado del término choqueiro que tal vez ahora a algunos les quede lejos el origen de esta palabra gallega que remite a las chocas, esas campanas pequeñitas de metal que se colgaban en el cuello y que históricamente llevaban los personajes del entroido. Esos cencerros que todos identificamos con el carnaval hacían el ruido necesario para generar escándalo. Los choqueiros al principio se disfrazaban con farrapos, con la ropa vieja que tenían por casa y andaban dando varazos por todas partes, aunque no siempre estuvieron bien vistos en nuestra ciudad. De hecho, a principios del siglo pasado, cuando no se podía ir disfrazado por cualquier lugar sino solo por algunas zonas concretas de Coruña, como los Cantones, los choqueiros estuvieron perseguidos. Pero han resistido hasta hoy con las modificaciones propias de la evolución social y fieles al espíritu que caracteriza a los coruñeses. Porque el choqueiro tiene que tener ese punto popular, poco refinado, trangalleiro, cómico y descarado que está en nuestro ADN. En esa Coruña de barrio, lercha y chocalleira, que improvisa sin vergüenza y que jamás se queda callada. Esa manera de ser que nos identifica está centralizada ahora en el desfile de Monte Alto, como símbolo esencial y de orgullo de lo que somos, menos pijos de lo que nos suelen etiquetar y mucho más trouleiros a la hora de la verdad. Al coruñés le gusta la calle, la farra y la copla, sea o no carnaval. Pero si quieren saber más sobre los choqueiros tienen un libro de Xosé Alfeirán para documentarse. En él comprobarán que el primer choqueiro conocido fue Ramón Calero Sampedro, un vendedor de periódicos que dio mucho que contar en alguna crónica de La Voz en 1882. Desde entonces nuestro carnaval más popular sigue vivo.