El edificio que albergó algunas de las mejores noches de toda una generación se convertirá en polvo en unos días. La Voz cierra definitivamente las puertas de este icono antes de su demolición
01 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Resulta paradójico que frente al esqueleto del edificio que marcó las noches de juventud de toda una generación se encuentre un tanatorio. Quienes hoy se acercan —cada vez con más frecuencia— a As Xubias para despedir a un allegado, hace casi cuarenta años solo visitaban este barrio con un objetivo: arrasar en la pista de baile de Pachá a golpe de cristal. Los boomers son nostálgicos hasta decir basta por motivos evidentes: sus recuerdos solo están en la memoria. Sin selfis ni documentos gráficos que hoy puedan delatar noches de excesos, son muchos los que estas últimas semanas han intentado volver a la que fue su discoteca de confianza. Pachá fue tan importante para algunos que, según explica una fuente cercana al local, prácticamente cada día hay personas haciéndose fotos delante de la fachada. La Voz ha conseguido entrar antes de su demolición, que ocurrirá en los próximos días. Esta es la historia de su último baile.
A las seis de la tarde del pasado miércoles las puertas de Pachá volvieron a abrirse. Desde que echó el cierre en 1995 no se ven chavales engominados haciendo cola a la entrada, no se ponen mezclas hoy tan insólitas como vodka con Licor 43 y no hay besos furtivos entre cojines de colores. El paso del tiempo se deja sentir en los entonces asiduos al local, pero también en las instalaciones de aquel emblema de lo pijo del que hoy solo quedan escombros.
Pese a que a la hora de la tournée todavía hay una luz solar considerable, es necesaria una linterna para acceder a lo que era «Pachá Invierno», que en esta esquina peninsular es casi todo el año. Hay que echarle imaginación para colocar mentalmente en los más de 700 metros cuadrados de interior a 2.000 jovencitos disfrutando de una Fiesta Jeans —fundamental lucir unos buenos Liberto—, o a un pinchadiscos radiando temas de Transvision Vamp o Dinamita pa'los Pollos. No solo es imposible captar la esencia estética de Pachá, pues tan solo queda perenne algún espejo, sino que no hay rastro alguno, aunque sea por casualidad, de vasos de tubo o botellas de ron. Y eso que los combinados corrían como la espuma ante una permisividad casi total con el alcohol al volante y el consumo en menores.
Surge la duda al salir al exterior, es decir, a «Pachá Verano», de cómo pudo no ahogarse ningún chiquillo en una piscina que tiene varios metros de profundidad. Rodeada de maleza, en la actualidad sería el principal activo de cualquier sala de fiestas de la urbe. Más si, como era el caso, estaba cercada por barras llenas de destilados, música y gente guapa. La zona descubierta de Pachá es la única que da fe, por su situación actual, de que este emblema de la noche española estuvo casi diez años en A Coruña. Un gran dibujo con el nombre de la marca y un logo que es hoy un icono pop es prácticamente lo único digerible entre tanta ruina.
Pachá Coruña está en tiempo de descuento. Ginkgo Advisor, el fondo de inversión propietario del inmueble demolerá esta y otras construcciones de As Xubias antes de que el equipo del arquitecto británico David Chipperfield comience su ambicioso proyecto de regeneración.