
La intérprete, que estrena en los cines «Last Christmas», reconoce que cuando la operaron de un aneurisma no informó a HBO por miedo a que la echasen de «Juego de tronos»
13 jun 2024 . Actualizado a las 13:32 h.Last Christmas tiene todos los ingredientes para ser la comedia romántica del momento: Londres, Navidad y música de George Michael. Escrita por Emma Thompson y dirigida por Paul Feig, la película está protagonizada por Emilia Clarke (Londres, 1986), que se aleja de Daenerys Targaryen y da vida una joven atolondrada incapaz de poner su vida en orden, dentro de un Londres caótico por el brexit.
-«Last Christmas» es una canción de amor a todos aquellos que han sufrido o se han sentido confundidos en un momento de su vida. ¿Alguna vez ha pasado por algo parecido?
-Demonios, sí. No imagino a nadie que no haya pasado por una situación comprometida en su vida. Antes de empezar mi carrera como actriz, tuve seis o siete trabajos temporales de lo más extraño, esperando que me saliera algo en la actuación. Desde los tres años he querido ser actriz y durante toda mi vida fui forjándome ilusiones. Fui a la escuela de arte dramático, me preparé y cuando terminé no había carrera, no había ningún trabajo de actriz esperándome. Pensé que el mundo iba a caer a mis pies y no, para nada. Fue un momento aterrador y muy confuso de mi vida.
-La película retrata la vida de una familia inmigrante en el Reino Unido.
-Sí, Emma Thompson se inspiró en la familia de su marido, Greg Wise, que es inmigrante yugoslava. Emma y Greg han sido muy francos políticamente hablando y se han posicionado durante esta crisis en contra del brexit. Todos deberíamos apoyar la comunidad y la diversidad cultural.
-¿Se identifica con su personaje?
-Mucho. Kate es una joven imperfecta. No siempre es agradecida, ni sonríe a cada rato, ni es elegante. Es una mujer cayendo en picado en su vida. Puedo verme en ella, además, porque las dos hemos pasado por un trauma parecido. Ella con un trasplante y yo sufrí una operación cerebral por un aneurisma más o menos a la misma edad. El sentimiento que te acompaña, una vez que pasas la operación, no es de agradecimiento por estar viva, sino de soledad. Sales asustada, confundida y perdida. Una vez que escapas a la muerte sientes miedo, no euforia.
-¿Le cambió la experiencia?
-Muchísimo, pero no fue algo que ocurriera inmediatamente. Lo que más me preocupaba cuando me dijeron que tenía que operarme era que me echaran de Juego de tronos. Me había costado tanto conseguir mi primer papel, que no quería perderlo. Después de luchar tanto, enfermarme, fue un palo. Ni siquiera dije a HBO que iba a operarme. No lo dije hasta diez días después de la operación. No quería que me echaran de la serie, joder, eso me asustaba más que morirme.
-Su determinación le salvó la vida.
-Por supuesto, Khaleesi me sacó de la cama del hospital.
-¿Cómo mantiene su seguridad?
-Tuve la suerte de aterrizar en Juego de tronos, eso me dio un chute de seguridad. Siempre he creído, especialmente en los momentos más álgidos de mi carrera, que todo va y viene a oleadas. Lo único que funciona para mí es detenerme, aunque sea por un par de días, y tratar de escuchar a la voz interior, no a la voz del ego, sino a esa otra que te marca el camino de verdad. Calmarme y detenerme son dos cosas que hago con frecuencia y que me ayudan a la hora de navegar mi carrera.