Hondarribia enseñó todo su poderío en aguas de Ribeira

DEPORTES

CARMELA QUEIJEIRO

Astillero encabeza la clasificación de la Liga ACT tras dos pruebas

03 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En la segunda edición de la Bandeira Cidade de Ribeira, que se disputó ayer en el puerto de Santa Uxía, Hondarribia enseñó sus credenciales para luchar por el título de la Liga ACT. El bote guipuzcoano se alzó con el triunfo en una poderosa y excepcional regata. A un ritmo de 36 paladas en el largo definitivo, los de Mikel Orbañanos marcaron un crono de 20.39.33 y arrebataron por 77 centésimas a Astillero una regata que los cántabros habían gobernado desde la primera tanda hasta el último suspiro. El tercero en discordia fue un Cabo da Cruz que mostró la cara opuesta a la que exhibió en la apertura de la competición, el sábado en Vigo, donde acabó décimo. Mecos, aunque mejoró sus prestaciones, terminó en la sexta plaza, como había hecho en la jornada inaugural. Astillero salió como un tiro en la primera tanda. Ya antes de iniciar la primera de las cinco maniobras reglamentadas, la bancada que dirige el gallego José Manuel Francisco había dado la popa a sus rivales: Mecos, que poco a poco se fue asentado en el segundo puesto, Pasai Donibane e Isuntza. Según se indicó, los cántabros rompieron un remo en la última virada. Con todo, llegaron muy sobrados a la meta. Sin duda, la más emocionante y peleada de las mangas fue la segunda. Enrabietados por el mal resultado del sábado, los de Cabo da Cruz salieron al límite. Impusieron un ritmo de 39 paladas y entraron a la primera ciaboga con una corta ventaja sobre Arkote. Pedreña estaba en la pomada por la calle de fuera. Castro se iba quedando. Los crucenses aumentaron paulatinamente su distancia. Aunque aflojaron algo en el quinto largo, en los 50 últimos metros realizaron un esfuerzo que arrancó aplausos entre los más de 2.500 aficionados que acudieron al puerto. En la última, Hondarribia se desembarazó pronto de Urdaibai, Trincherpe y Orio y empezó una tenaz lucha contra el crono, a un pulso de 34 paladas. Pero aceleró hasta las 36 en el último y consiguió rebajar el tiempo de Astillero. Y esto, por la indeseada calle de fuera.