El Obradoiro firmó un decoroso expediente ante el Real Madrid

Víctor Colmenarejo

DEPORTES

08 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Obradoiro firmó el comienzo soñado en Vistalegre pese a comparecer sin los bases Stanic y Fuentes. Consiguió anular el ataque blanco y anotó con fluidez. Massey, con nueve puntos en el primer cuarto, dejó claro que tenía cuentas pendientes. Con 6-18 en el marcador en el minuto seis, Messina solicitó tiempo muerto. El técnico italiano cambió de arriba abajo el quinteto y el oficio blanco limó la distancia hasta solo seis puntos para el final del primer acto (18-24, min 10).

En el comienzo del segundo cuarto, un par de canastas de Felipe Reyes en la pintura y un triple de Hansen redujeron la diferencia a solo un punto. Los de Curro Segura notaron el breve paso de Massey por el banco, especialmente en la faceta reboteadora. Kostas sostenía a los gallegos en ataque.

Messina, sin respuestas para atar al alero griego, probó suerte con Sergi Vidal, limitado en el Madrid a un rol de especialista defensivo. El ex baskonista no solo frenó momentáneamente la producción de Kostas, sino que acertó con el triple que puso al Madrid por delante en el electrónico por primera vez (33-32, min 16). Llegó una fase de intercambio de triples que acabó con los merengues seis arriba al llegar al descanso.

En la reanudación se cerró el grifo de los triples y se impuso la lógica táctica de los balones a la pintura. Los focos volvieron a Massey, al que Garbajosa nunca pudo contener en el poste bajo. Sus puntos al inicio del tercer cuarto mantuvieron la diferencia en los mismos guarismos con los que se llegó al descanso. Pero cuando el estadounidense se vio emparejado con el gigante Tomic (2,17 metros) se le nublaron las ideas y el Madrid amagó con escaparse.

Kostas y las faltas

Al Obradoiro lo lastraron las faltas en ese período. Kostas se desquició por momentos y los blancos entraron demasiado pronto en bonus. Curro Segura buscó una variante táctica para cambiar la dinámica y encontró una solución haciendo coincidir a tres grandes en pista (Pasalic, Massey y Terry, este último como teórico alero). Los siete puntos de diferencia con un cuarto por jugar dejaban la puerta abierta (67-60, min 30).

Fue un espejismo. Los fogonazos de actores secundarios del Madrid destrozaron el partido en los tres primeros minutos de último acto (77-62, min. 33) y dejaron todo visto para sentencia.

El Obradoiro conocerá hoy el alcance de la lesión de Stanic, pensando en el partido del próximo fin de semana, ya con tintes trascendentales, ante un rival directo, el Lagun Aro.