El español fue la clave de la memorable victoria de su equipo ante los Celtics, con 9 puntos en los últimos cuatro minutos
19 jun 2010 . Actualizado a las 02:18 h.Pau Gasol se convirtió ayer en leyenda al ganar su segundo anillo de la NBA. Lo hizo con la grandeza de los elegidos, siendo el jugador más decisivo, tanto en defensa como en ataque. La victoria fue agónica (83-79) con 19 puntos -9 en los últimos cuatro minutos- y 18 rebotes del español.
La final fue una auténtica epopeya. De las que se recordará ncon el paso de los años como una de las más emocionantes batallas que han librado las estrellas angelinas contra los orgullosos verdes. Rostros desencajados, nervios, tensión... Solo uno podía llevarse la gloria. El otro recibiría la cornada más dura y más difícil de su vida ante su eterno rival.
Kobe Bryant eligió el peor día para ser humano. Se encontró con un marcaje antológico de un Ray Allen que ayer se mereció el cielo. Su guante de terciopelo no falló en toda la final, ni siquiera pasando noches en vela con su hijo ingresado en un hospital con diabetes grado 1. El escolta de los Celtics llevó a Bryant hacia unos porcentajes de espanto (6 de 24), maquillados en el último cuarto con once puntos del crac de los Lakers (acabó con 23 y 15 rebotes).
Los Lakers llegaron el descanso con un paupérrimo 26 por ciento de acierto en tiros de campo. Una estadística que les habría costado el partido si no la hubiera compensado con su dominio en el rebote (15 ofensivos tras 24 minutos). Los Celtics dominaban y en el arranque del tercer cuarto parecían romper el partido con trece arriba.
Con ventaja verde llegó la hora de la verdad. El momento en el que los grandes escriben la la historia. La tensión era evidente y hasta Phil Jackson perdía la fe: «Kobe no está haciendo demasiado», comentaba a la televisión norteamericana en el arranque de los doce minutos finales. Tenía razón. No era el día de Bryant. No paraba de fallar. Pero apareció Pau. Gasol creció en defensa, se adueñó de las dos zonas y le susurró a Kevin Garnett que en su casa no iba a ganar. Kobe se apoyó en él para igualar el choque con siete puntos seguidos (5 desde el tiro libre). Gasol sacó fuerzas de donde solo había nervios y anotó nueve puntos en los cuatro últimos minutos. La hazaña ya estaba escrita, pero el tapón a Garnett con 74-70 en el marcador iba por cuenta de la casa. La Máscara recibió una cura de humildad. Y Pau entró en el Olimpo.