Al término de los entrenamientos, el lateral, prácticamente inédito esta temporada, pule su estado de forma con exigentes pruebas a las órdenes del preparador físico
21 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«Lo más duro de no entrar en las convocatorias es que casi dejas de sentirte futbolista». En su tercera temporada como integrante del primer equipo del Dépor después de despuntar en el filial, Laure ya ha conocido las dos caras del fútbol: la confianza de su entrenador como competidor por una plaza en el lateral derecho y hasta los beneficios de su polivalencia para cubrir con eficacia el izquierdo. Pero esta temporada parece haber caído en desgracia. Con Manuel Pablo como dueño absoluto de la banda derecha, incluso pasó a un plano secundario con el ascenso del fabrilista Seoane. Un mal trago al que el madrileño respondió con más trabajo y sacrificio. Hoy recoge el primer fruto: será titular en Córdoba.
El camino no se tornó cómodo. Apenas jugó cuatro partidos en los dos primeros meses de competición, pero es que en los dos siguientes desapareció. O quizá no tanto. «Tu ilusión es ayudar en el equipo, pero el entrenador es el que decide y tú tienes que estar ahí para cuando te necesite», afirma Laure. Así que no bajó los brazos y redobló sus esfuerzos. Habló con el cuerpo técnico y pidió permiso para complementar de forma individual su trabajo diario con el grupo. «Sé que la temporada es muy larga y cuando me toque quiero estar bien y estar a un ritmo de competición», apunta.
Cuando acaba de entrenarse junto a sus compañeros y estos ya toman rumbo a sus domicilios, muchas veces vuelve a salir al césped, o se encierra en el gimnasio, o se cita con un preparador físico para volver por la tarde. «Sobre todo quería encontrarme conmigo mismo y tener la tranquilidad de saber que estaba haciendo todo lo que podía por cambiar la situación», explica.
Sus horas extras no buscan notoriedad, ni hacer la pelota a sus jefes. «No quiero llamar la atención, sino que sobre todo lo hago por mí mismo, que me encuentre yo bien y que yo mismo sepa que estoy preparado para cuando el entrenador me necesite», afirma el defensa madrileño, quien apenas jugó cuatro partidos del Campeonato de Liga esta temporada y esta noche se estrenará con el sistema de tres centrales. Ni tan siquiera había participado en la Copa contra el Osasuna, cuando Rindaroy y Morel entraron por la izquierda y Seoane ocupó su posición natural en la derecha.
Resistencia y velocidad
Su trabajo al margen de sus compañeros no tiene nada de especial. Se trata de trabajo físico puro y duro. Nada específico, sino complementario al trabajo que Laure desarrolló con el grupo. «Sobre todo hacemos pruebas físicas de resistencia, velocidad, fuerza... Eduardo Domínguez me marca el ritmo de trabajo con un test como examen final para poder estimar cómo asimilé el volumen de trabajo completado», revela.
Hay otros jugadores que cuentan con un plan personalizado de entrenamientos. Hace poco el propio Domínguez reconocía que aquellos futbolistas que más se han lesionado en las últimas temporadas verían rebajado su volumen de trabajo diario. No es el caso de Laure, quien hace dos temporadas siguió jugando pese a sufrir una rotura fibrilar de ocho centímetros en su muslo derecho, pues no sentía dolor alguno. «Nunca piensas en lesionarte. Solo sé que cuando me llegue la ocasión de volver a jugar quiero estar preparado física y técnicamente. Ya trabajo con el grupo, pero físicamente creo que me viene bien algo más y en eso estoy», subraya con una sonrisa. Es la satisfacción del deber, y las horas extras, cumplidos.